Anime-manga en la televisión de España: orígenes, auge y ¿ocaso?

Anime-manga on television in Spain: origins, boom and twilight?

Álvaro Jiménez Sánchez
Universidad Técnica de Ambato
alvarojs@usal.es

José M. Lavín
Centro Universitario CESINE
jm.lavin@cesine.com

Resumen:

En las últimas décadas, la cultura japonesa se ha ido estableciendo en España como una de las más influyentes en la vida de muchas personas. Gran parte de culpa la tiene el consumo televisivo de sus series de animación, provenientes en buena cantidad de la literatura gráfica japonesa. Es por ello que esta investigación analiza la programación infantil en las diferentes cadenas generalistas de la TV en España a lo largo de los años para observar cómo se ha ido gestando la presencia de estos dibujos orientales basados en el manga.

Se realiza una revisión por décadas desde los inicios, en los 70, hasta el 2019. Algunas de las unidades de análisis son: el tipo de programación según la cadena de TV, las series más significativas, las productoras que participaron, los principales competidores y la hipertextualidad anime-manga.

Los resultados muestran un auge de las series japonesas infantiles en la televisión desde los 90 hasta el 2010 aproximadamente. Las productoras más importantes han sido Toei Animation, Tokyo Movie Shinsha y Nippon Animation. Actualmente, apenas se encuentran animaciones niponas provenientes del manga en la tradicional pantalla, siendo plataformas como YouTube, Netflix o Amazon Prime Video las principales encargadas de emitirlas.

Se finaliza reflexionando sobre los resultados obtenidos, así como del futuro del anime-manga en la pantalla española.

Abstract:

In recent decades, Japanese culture has established itself in Spain as one of the most influential in the lives of many people. Much of the blame lies with the television consumption of her animated series, which comes largely from Japanese graphic literature. That is why this research analyzes children’s programming in the different general TV channels in Spain over the years to observe how the presence of these oriental drawings based on manga has been developing.

A review is carried out for decades from the early 70s to 2019. Some of the units of analysis are the type of programming according to the TV channel, the most significant series, the producers that participated, the main competitors and anime-manga hypertextuality.

The results show a boom in Japanese children’s series on television from the 90s to around 2010. The major producers have been Toei Animation, Tokyo Movie Shinsha, and Nippon Animation. Currently, there are hardly any Japanese animations from the manga on the traditional screen, with YouTube, Netflix or Amazon Prime Video being the main ones in charge of broadcasting them.

It ends by reflecting on the results obtained, as well as the future of anime-manga on the Spanish screen.

Palabras clave:

anime; manga; series de televisión infantiles; estudios culturales; España; Japón.

Keywords:

anime; manga; children’s television series; cultural studies; Spain; Japan.

1. Introducción

La animación japonesa (a la que de forma general se denominará anime de ahora en adelante para simplificar conceptos) forma parte de la cultura popular o de masas en el país nipón. Los primeros animes se crearon a principios de los 60, siendo Astroboy el primero en televisión con una duración estándar entre 20 y 30 minutos por capítulo. Desde entonces la lista no ha parado de crecer (Hoffmann y Pinzón, 2001).

Al igual que ocurre en otros países al adaptar cinematográficamente textos literarios (novelas, tebeos, cómics, etc.), el anime proviene en su mayoría de casos de la literatura manga, con diversos targets y géneros como el Shōnen, Komodo, Shōjo, Seinen, o el Hentai. Existen también grandes autores en este ámbito como Akira Toriyama, Osamu Tezuka, Machiko Hasegawa, Sanpei Shirato o Yoshihiro Tatsumi, y creaciones aclamadas como Naruto (2002), Doraemon (1973), Bola de dragón (1986) o Sailor Moon (1992), influenciando todo ello a nivel mundial e impactando también en España (Madrid y Martínez, 2015).

Si bien al principio se hablaba especialmente de manga y anime, en los últimos años los videojuegos están suponiendo un tercer formato dentro de la industria japonesa del entretenimiento, estableciendo en muchos casos una sinergia de gran éxito entre estos formatos (Hernández, 2017), como el caso de los videojuegos Digimon, Inazuma Eleven, o Pokémon, y sus correspondientes manga y anime.

El desarrollo de esta cultura japonesa en el panorama español ha sido lento, pero muy relevante. Por ejemplo, a nivel literario, el esplendor del manga ha provocado casi la muerte de los clásicos tebeos nacionales (Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Superlópez, etc.), los cuales no solo han tenido que competir con el manga, sino también con los tradicionales cómics estadounidenses (Batman, Spiderman, Superman, etc.). Además, la pérdida de la literatura gráfica nacional debida a estas incursiones extranjeras, viene dada también por un excelente marketing más allá de lo literario, con series de animación, películas y multitud de productos de consumo como parte del merchandising gestionado por las grandes productoras tanto japonesas como estadounidenses (Vergara, 2009).

Esta influencia cultural, en detrimento de lo nacional a nivel literario y audiovisual, ha provocado en parte que en las últimas décadas la animación japonesa sea un referente en la vida de muchos españoles (Cid, 2016; Santiago, 2012), e incluso en gran parte de Latinoamérica (Cobos, 2010), formando incluso subculturas particulares relacionadas con la afición al manga y al anime como son los Otakus (Lamarre 2006; Miller, 2017).

Como menciona la teoría del cultivo, “somos lo que consumimos mediáticamente”: aquello que el espectador observa en los medios de comunicación constituirá su mundo simbólico (Gerbner, 2002). En base a este tipo de teorías, las corporaciones mediáticas se han convertido en un verdadero Ministerio de la Cultura privado, contribuyendo así a modelar las corrientes culturales dominantes (Ortega, Jiménez y Lavín, 2018). Por ello, es relevante estudiar estas industrias, siendo de las más importantes las relacionadas con la televisión por ser un medio de masas de gran influencia cultural en las últimas décadas.

La historia de la televisión en España puede decirse que empieza con las emisiones regulares en 1956 por parte de la Televisión Española (TVE), y que deja atrás los años de la denominada era prehistórica (Domínguez, 2010). A mediados de los 60 y con la aparición de TVE2, la televisión española vivió su edad de oro gracias al desarrollo y expansión con los que pretendían llegar a la mayoría de hogares posibles apostando por programas de alta popularidad como Los intocables (1959-1963), Bonanza (1959-1973) o Los vengadores (1961-1969); e incluso, por las primeras series de animación infantil como Los Picapiedras (1960-1966) (Domínguez, 2010; Ruiz, 1997).

En los años 80, se debatió en España la necesidad de crear televisiones de proximidad, similares a las otras naciones europeas. Tras la aprobación de la ley estatal, TV3 y la EITB vasca empezaron a emitir de manera regular a finales de 1983, a pesar de que llevaban meses ya creadas (Díaz, 2014). A partir de ahí, se origina la Federación de Televisiones Autonómicas (FORTA), que se consolidó poco a poco como una verdadera tercera cadena nacional (Ministerio de Educación, s/f).

Alrededor de esa época, se realizan programas infantiles y juveniles como Pista libre, La bola de cristal, Sabadabada o El Kiosco; y a finales de los 80, programas como Juego de Niños o Cajón Desastre (Cuervo, 2014). Además de estos, la televisión española emprendería una década con nuevas aportaciones en el ámbito de las series de animación infantil, tanto del extranjero como a nivel nacional, especialmente gracias a la labor de la productora BRB.

En 1989 y 1900 se establece un antes y un después en la historia gracias a la aparición de las primeras cadenas privadas: Telecinco, Antena 3 y Canal+. Ante la competencia, TVE trae a principios de los 90 el Club Disney (formato adaptado del Disney Club), para pasar a finales de la década a Telecinco y por último de nuevo a TVE (Cuervo, 2014).

Este tipo de programas contenedores que ya se observaron en los 80, se expandieron a las demás cadenas como espacios infantiles muy variados, con diversos formatos (concursos, magia, entrevistas, canciones, dibujos animados, etc.) y de una duración extensa para que los menores pudieran pasar horas delante de la pantalla. Algunos de los más conocidos en los 90 fueron Club Megatrix, La Merienda, La Guardería, Superguay o A mediodía alegría (posteriormente, Con mucha marcha) (Cuervo, 2014). Gracias a estos nuevos canales y a la competencia que se origina con ellos, es cuando mayor número de animaciones japonesas se emiten en la televisión, tal y como mostrará parte de este estudio.

El último hito histórico se produce en el 2010 con el apagón analógico y el dominio de la Televisión Digital Terrestre (TDT). Esto provocó cambios en los modelos de negocio de las cadenas tradicionales y una apertura para que otras emisoras pudieran desarrollar una programación temática, siendo en ellas donde actualmente se puede disfrutar de series de animación infantil de todo tipo (Guerrero, 2011).

En definitiva, estos han sido los pasos más importantes de la pequeña pantalla española, una historia marcada por el incremento de canales, regulaciones, diferentes gestiones, acontecimientos, personajes y programas que han pasado a la memoria de todos los españoles. Una historia que, sin duda, es digna de estudio y que es inevitable conocer si se quiere entender la actualidad en la que esta televisión se encuentra (Bustamante, 2013; Contreras y Palacio, 2003; Palacio, 2008).

Por todo ello, dado que la televisión ha sido durante años una de las principales industrias culturales encargadas de difundir la animación oriental, y que esta ha repercutido claramente en la vida y cultura de los españoles, esta investigación plantea conocer cómo ha sido la historia de las series de animación infantil japonesas provenientes del manga en la pantalla televisiva española. El objetivo es conocer cuáles han sido las animaciones más relevantes, dónde se programaron, cuáles han sido sus competidoras, y especialmente, cómo es la actualidad del anime-manga en la televisión de España.

Cabe aclarar que si bien el objeto de estudio son las series infantiles, debido al amplio target que ocupan las animaciones japonesas, se entenderá por infantil aquel rango que se encuentra entre los primeros años de vida y hasta el final de la adolescencia, para así poder abarcar animes que originariamente estaban enfocados en edades más maduras, pero que en España se emitieron en horario infantil y dirigidas erróneamente a niños como Chicho Terremoto (1981) o Lupin III (1971). A su vez, se utilizará el término televisión de España y no televisión española para diferenciar las producciones emitidas en cualquier cadena (tanto en las públicas como en las privadas) de aquellas emitidas por la cadena pública TVE. Por último, solo se tendrán en cuenta aquellos animes cuyo manga se originó previamente y no después. La lista final de las producciones analizadas con la información específica de cada una se encuentra en anexos.

2. Análisis

2.1. Orígenes

Las series de animación japonesas han estado presentes en la pequeña pantalla española desde los años 70, período marcado por la presencia de la televisión pública española (TVE1 y TVE2). Meteoro (1967), Mazinger Z (1972) o La princesa Caballero (1967) fueron animes provenientes de sus respectivos mangas que marcaron la infancia de millones de españoles (Universo de cómics Madrid, 2019).

Son varias las productoras japonesas encargadas de exportar dibujos animados a España, donde destacan Tokyo Movie Shinsha (actualmente TMS Entertainment), Toei Animation y Nippon Animation, así como también los principales canales japoneses de televisión serán de ahora en adelante Fuji TV, TV Asahi y TV Tokyo.

En esa década, la primera productora mencionada fue la responsable de series como La panda de Julia (1969), La rana valiente (1972), Raqueta de oro (1973) o el memorable Lupin III, cuya primera parte fue dirigida por el aclamado Hayao Miyazaki. Sin embargo, muchas de sus series no llegarían a la pantalla española hasta mediados de los 80 y especialmente en los 90.

Por su parte, Toei Animation sí pegó de lleno en los 70 con series como Mazinger Z o Jet Marte (1978), además de otras producidas en estos años y emitidas posteriormente con diferente éxito como Capitán Harlock (1978).

Posiblemente, la más conocida en esa década de las tres fue Nippon Animation, apostando en gran parte por series que no procedían del clásico manga, sino de otros géneros literarios no japoneses como en los casos de Heidi (1974), La abeja Maya (1975) o Marco (1976), y también con otras creadas en esos años y que se emitieron en las décadas siguientes como Vickie el vikingo (1974), El perro de Flandes (1975), El bosque de Tallac, Conan (1977), El niño del futuro (1978), Ana de las tejas verdes (1979), Banner y Flappy (1979) o El osito Misha (1979).

Como puede observarse, la industria nipona abogó por series muy diferentes para poder llegar al público español. Así, mientras Nippon Animation se inclinó por dibujos más infantiles (Komodo), menos violentos y no procedentes en su mayor parte del manga, Toei Animation y TMS por ejemplo, presentaron a Mazinger Z o Lupin III respectivamente, ambas series subidas de tono no solo para la época del momento, sino también para hoy en día, las cuales no estarían recomendadas actualmente para el público infantil. Pero no solo se repartieron el target entre las productoras japonesas, sino que también cada una apostó por series diferentes para llegar a los espectadores hispanos, como es el caso de TMS al producir también series menos irreverentes como La panda de Julia o Raqueta de oro.

El reto de la incursión en España no fue fácil. A pesar de la gran escasez de producción española, las series japonesas tuvieron que competir con los grandes de la industria de animación infantil estadounidenses como Hanna-Barbera o Warner Bros, que prácticamente desde los inicios de la RTVE dominaron con series como Tom & Jerry (1940-), Bugs Bunny (1940-), El coyote y el correcaminos (1949), Speedy Gonzáles (1955), El oso Yogui (1958), El pájaro loco (1940-), La pantera rosa (1964) o los míticos Picapiedras, por mencionar algunas de las principales animaciones americanas que se encontró el país nipón a su llegada a la televisión hispana en los 70.

2.2. Auge

Alrededor de los 80, las animaciones españolas despegan favorablemente con series como Don Quijote de La Mancha (1978), y sobre todo por las realizadas a cargo de BRB (actualmente BRB Internacional).

Esta productora fundada por Claudio Biern Boyd, y que actualmente sigue siendo de las más conocidas del panorama español, tanto dentro como fuera, supo desde sus inicios buscar la clave de su comercialización colaborando, entre otras, con RTVE, la TVC, y especialmente con la japonesa Nippon Animation.

Es así que la mayor influencia de la animación japonesa en las series españolas viene dada por esta colaboración directa entre BRB y Nippon animation, encargándose esta última de la parte del dibujo, entre otros aspectos. Es por ello que ya desde su primera serie, Ruy, el pequeño Cid (1980), puede observarse el gran parecido del protagonista y demás personajes con rostros como los de las series Marco o Heidi, e igualmente en el resto de aspectos técnicos del dibujo. Lo mismo ocurre con la serie La vuelta al mundo de Willy Fog (1983) o D’Artacan y los tres mosqueperros (1981), donde la estética y sus personajes recuerdan a las series niponas, pues al fin y al cabo, la empresa encargada de dibujar fue la misma.

De esta forma, BRB inicia su andadura en la animación bajo el modelo estético de las producciones japonesas y también bajo la premisa del anime al estar basado en el género literario. En este caso, BRB se basaría en El Cid, Julio Verne o Dumas.

A partir de los 80, surgen las cadenas autonómicas, las cuales apostaron desde un principio por las animaciones infantiles, y entre ellas, las niponas. Posiblemente, la serie más llamativa fue Bola de dragón, ya que esta fue primeramente emitida en TVG y TVC, doblada al gallego y al catalán respectivamente (Santiago, 2012). Esta producción se estrenó también en otras cadenas autonómicas (y no en RTVE) a principios de 1990, y hasta 1997 no llegaría a la nacional Antena 3. Una serie con un gran merchandising y que para muchos marcó el inicio por la afición tanto al anime como al manga por parte de la cultura española (Zorrilla, 2016).

La mayoría de las series japonesas creadas en los 80 llegarían a España a partir de los 90 gracias a los canales privados (Antena 3, Telecinco y Canal+).

Estos años 80 también estarían marcados por la introducción y asentamiento del VHS (y mucho menos del BETA), donde algunas series se vendían también como una manera más de llegar a la pequeña pantalla española, y siendo esta incursión del reproductor de vídeo el primer paso para lo que posteriormente, con Internet, se asentaría como la televisión a la carta y el vídeo bajo demanda. Además, este dispositivo ofreció dos aspectos innovadores, como poder grabar las series favoritas o alquilar dibujos que nunca se emitieron en la programación infantil televisiva o que dejaron de emitirse.

Con la apertura de los canales privados, en los 90 surge la época dorada de las series de animación japonesas en la televisión de España. Este auge puede observarse tanto en la programación de estos canales como de la televisión pública (Jiménez, 2009), destacando al inicio series como Oliver y Benji (1983) Los caballeros del zodiaco (1986), Ranma ½ (1989) o Chicho terremoto, y posteriormente con Sailor Moon, o Shin Chan (1992). A su vez, el vídeo proliferó mucho más y permitió acceder a series como al resto de la saga de Bola de dragón.

A pesar de que las tres productoras japonesas comentadas siguen siendo las principales generadoras de la animación nipona vista en España, destaca en los 90 el descenso de Nippon Animation y Tokyo Movie Shinsha respecto a Toei Animation, así como la presencia de algunas productoras puntuales como Sunrise, Tsuchida Productions, Studio Deen o Tatsunoko Production. En cualquier caso, las cadenas de televisión del momento apuestan por la animación oriental, y sus producciones se convierten en parte del sello para las nuevas emisoras (Chicho terremoto o Ranma 1/2 en Antena 3, Caballeros del zodiaco o Lupin III en Telecinco, etc.).

A su vez, las producciones japonesas tuvieron que seguir compitiendo en estas dos décadas con las creaciones estadounidenses y el incremento de las españolas. Así, por parte del país americano, destacaron series como He-Man (1983), Los diminutos (1983), Dragones y Mazmorras (1983), Alvin y las ardillas (1983), Isidoro (1980, 1984), Los Osos Gummi (1985), Thundercats (1985), Las Tortugas ninja (1987), Chip y Chop (1989), Daniel el travieso (1986), Tiny Toons (1990), X-Men (1992), Batman (1992), Spider-Man (1994) y los emblemáticos Los Simpsons (1989); siendo las productoras principales Hanna-Barbera (actualmente Cartoon Network Studios), Walt Disney y algo menos DiC entertainment, FOX, Marvel, Nickelodeon y Warner Bros. En cualquier caso, a pesar de haber sido el mejor momento de la animación japonesa en la televisión de España, tanto el número de series emitidas como de productoras, estuvo dominado por la industria estadounidense por encima de la japonesa y esta sobre la española (Ortega, Jiménez y Lavín, 2018).

En este sentido, dentro de las series nacionales y productoras con las que tuvieron que competir las extranjeras, resaltan las ya mencionadas y otras como David el gnomo (1985), Los trotamúsicos (1989) o Los Fruitis (1989), donde también cabe mencionar el importante papel que tuvo RTVE en colaborar con algunas de las producciones, especialmente con las de BRB.

Es así como las series japonesas, a pesar de estar sobrepasadas por el dominio estadounidense, consiguieron hacerse hueco y muchas de ellas pasaron a la historia de la infancia de los españoles tal y como lo demuestran algunos de los numerosos trabajos (Medina, 2011; 2012; Propper, 2007) y rankings sobre dibujos animados memorables (ver anexos).

– Los primeros años del siglo XXI siguen la estela marcada por los años 90, con la particularidad de que poco a poco TVE1 deja de programar dibujos animados para ser TVE2 quien se encargue de esta actividad (Jiménez, 2009).

– De manera acumulativa, las principales cadenas generalistas siguen emitiendo series de décadas anteriores, pero también otras creadas alrededor de esa primera década.

Dentro de las japonesas, destacan en la programación televisiva series nuevas como Digimon (1999), las continuaciones de Oliver y Benji, Sailor Moon, Conan Detective (1996) o Yu-Gi-Oh! (1998).

Sin embargo, parte de la expansión de la animación japonesa basada en el manga llegaría a la pequeña pantalla a través del vídeo e Internet y no tanto por las cadenas de televisión generalistas (al menos en horario infantil). Entre estas series (aunque no tan infantiles) están por ejemplo One Piece (1999), Sargento Keroro (2004), Naruto, Fullmetal Alchemist (2003; 2009), Gantz (2004), Inazuma Eleven o Death Note (2006).

El factor principal de que muchas de estas series no llegaran apenas a programarse o de que otras que marcaron una época ya tampoco se emitieran a inicios del nuevo milenio (como por ejemplo Los caballeros del zodiaco, Chicho Terremoto, Mazinger Z, Lupin III, etc.), fue debido a las nuevas regulaciones audiovisuales (García, 2010) y a la acumulación de críticas de la audiencia por algunas series con alto contenido violento o sexual; lo que provocó que buena parte de la animación japonesa estuviera fuera de la programación infantil televisiva española. Culpa de ello es que muchos de los animes, y de sus respectivos mangas, están dirigidos a un público no tan infantil, siendo los adolescentes, jóvenes e incluso adultos su target predominante. Por ello, las series japonesas empiezan a buscar otros nichos de mercado como los canales temáticos, el vídeo, y especialmente Internet.

Por último, estas producciones niponas tuvieron que seguir lidiando con las estadounidenses coetáneas como Bob Esponja (1999), Dora la exploradora (2000), Los padrinos mágicos (2001), Código KND (2002), Ben 10 (2005), Avatar: la leyenda de Aang (2005) o Phineas y Ferb (2007), y también con las españolas como Bernad (2003), Pocoyó (2005), Lola y Virginia (2007) o Sandra, detective de cuentos (2009).

2.3. ¿Ocaso?

En la segunda década del siglo XXI se reduce la programación de series animadas infantiles en la televisión generalista y esta pasa a manos de las temáticas ofrecidas por la nueva TDT, especialmente por Boing, Disney Channel, Disney JR, XD, Panda, Nickelodeon, Nick JR, Neox y, sobre todo, por la pública Clan TV.

Un repaso a la programación emitida en el 2019 (mayo) muestra la escasez de producciones niponas. Solo se observaron las siguientes, de las cuales solo una procede del manga:

Boing: Doraemon, el gato cósmico (2005).

Disney JR: Disney Tsum Tsum (2015).

En total (sin contabilizar a La Abeja Maya (3D) por ser una producción Belga de Planeta Junior), un par de dibujos animados japoneses en la programación española frente a más de cien series no procedentes del país oriental. La cifra es tan escasa que incluso sus vecinos, Corea del Sur, un país casi inexistente en la historia de la programación vista anteriormente, contiene más producciones en la pantalla española con series como Vroomiz (2012), Top Wing (2017), Robot Trains (2017) o Robocar Poli (2011), lo que hace plantearse si hoy en día se está ante el ocaso de la animación japonesa.

Son varios los factores causantes de este hecho. Uno se debe, sobre todo, a que muchas de las cadenas de televisión están controladas por compañías estadounidenses como Disney Channel y Junior, Fox, o Nickelodeon y Nick Junior, las cuales priorizan sus propias producciones en detrimento de otras. De forma similar le ocurre a la pública Clan TV, la cual intentaría abogar por series nacionales o coproducciones con otros países. En este sentido, hay que tener en cuenta que los últimos años están siendo muy prósperos para la animación española no solo dentro, sino también fuera del territorio, con productoras a la cabeza como BRB Internacional, Neptuno Films, Motion Pictures, o Imira Entertainment.

Otro factor ya mencionado es que la mayor parte del anime-manga está dirigido a edades no infantiles, con algo de violencia y contenido sexual, lo que influye en que muchos canales no los programen y prefieran emitir dibujos para un target infantil e incluso específicamente para preescolar.

En relación también con el contenido, otro motivo podría ser que la mayoría de animes son de narración continua, es decir, que sus capítulos están relacionados fuertemente entre sí, a diferencia de otras series donde cada capítulo propone una historia de principio a fin y no se necesita ver capítulos anteriores o posteriores para completar la trama. Esta característica propia de muchas series japonesas hace que las televisiones de hoy en día no sean partidarias de elegirlas, pues paulatinamente las cadenas han abogado por programar dibujos que no impliquen que el espectador tenga que engancharse a una historia basada en decenas de capítulos.

A su vez, este formato tradicional del anime hace que también se conserve la duración estándar (de 20 a 30 minutos), la cual dificulta su programación en los casos de preferir espacios más cortos de entretenimiento, así como la apuesta de los canales de televisión por programas de índole educativo, destinados a un target infantil y de preescolar, y donde el 3D suele dominar en estas series, las cuales nada o poco tienen que ver con el anime convencional.

El productor de BRB Internacional, Claudio Biern Boyd, comentaba en una entrevista (Torrejón, 2009) que con la llegada de las televisiones temáticas de animación, las generalistas perdieron interés en esa oferta y los niños ganaron habilidad con el zapping y pasaron a disponer de más opciones de ocio: consolas, Internet, móviles, etc. El fundador de BRB opinaba que habían muerto los tiempos en que toda la familia se arrellanaba en el sofá para ver a un gnomo bonachón (refiriéndose a los dibujos David el gnomo).

Biern considera que la vuelta a la efervescencia de los contenidos infantiles debe plantear un giro en los modos de producción. Se estudian mucho más en profundidad los productos que van a emitirse de acuerdo con los tiempos y las circunstancias de ocio de estos nuevos pequeños consumidores. Las versiones de la literatura clásica de aventuras –de las que Biern se declara fan– dan paso a series menos densas, de pocos minutos, lo que facilita su encaje en las competitivas televisiones temáticas, en los pocos huecos que dejan las teles generalistas a la animación infantil y adaptándose también a las numerosas ofertas en plataformas digitales caracterizadas por heterogéneos microespacios de entretenimiento infantil como los emitidos por YouTube Kids (Torrejón, 2009, citado por Jiménez, Lavín y Gómez, 2019).

Pero a pesar de esta escasez en términos generales de las producciones niponas en la pantalla tradicional española, estas han sabido buscar otros nichos de mercado, especialmente en la televisión online.

Así, plataformas como Netflix o Amazon Prime Video, son actualmente las encargadas de emitir series de animación japonesas para el público español, con decenas provenientes del manga, pocas de ellas de carácter infantil, y con un amplio repertorio que incluye tanto reposiciones de series exitosas de anteriores décadas, como otras novedosas e incluso producidas por estas propias plataformas (Allepuz, 2020; Navarro, 2020).

El abanico ahora es mucho más amplio, con productoras como Wit Studio, Production I.G, A-1 Pictures, Bee M, J.C.Staff, Bones, Madhouse, Pierrot, las ya mencionadas Sunrise y Toei Animation, y dejando más de lado las anteriores Nippon Animation o Tokyo Movie Shinsha. Sin embargo, estas plataformas también tienen sus propias competidoras, como por ejemplo YouTube, especialmente relevante para poder ver dibujos animados antiguos y de momento gratuitamente.

3. Conclusiones

Como se ha analizado, la animación japonesa procedente del manga ha estado presente desde los años 70 en España y muchas de sus series han pasado a la historia televisiva. Década a década, estas producciones orientales no han parado de crecer y exportarse al país hispano, siendo esta contribución audiovisual una de las más importantes a la hora de entender la presencia de lo japonés en España.

Tal vez la influencia más directa a nivel social de la cultura oriental analizada sean los Otaku, un término utilizado en Japón para referirse a todos aquellos aficionados al manga y al anime (Lamarre 2006; Miller, 2017).

Gran parte del motor de arranque de los Otaku españoles se ha debido a las series emitidas en televisión, mientras que hoy en día, tal y como se ha analizado en esta investigación, la televisión tradicional ha pasado a un segundo plano en lo que a difusión de animaciones japonesas se refiere, siendo las diversas plataformas de Internet los lugares donde los aficionados al anime-manga recurren mayormente.

Pero a pesar de que la televisión convencional ya no sea partidaria de emitir dibujos japoneses, la influencia creada anteriormente ha sido en parte la responsable de generar un poso cultural que hace que hoy en día esta industria oriental facture millones en España y que haga que cada año se reúnan miles de personas en decenas de eventos nacionales relacionados con el manga y el anime (Deanime.info, 2019; MangaLand, 2017).

Pero sin llegar al extremo de los Otaku, el consumo de la cultura popular en España ha estado presente desde hace años y su influencia en la sociedad sigue aumentando (Madrid y Martínez, 2010). Y es que, a pesar de que la televisión convencional se haya desligado actualmente de programar series de animación japonesas, tal vez, esta gigantesca industria ya no necesite de este medio para llegar a los hogares españoles.

Lo que cabe mencionar en este sentido es que el cambio en el medio de difusión (de cadenas generalistas a Netflix, Amazon Prime Video, YouTube, etc.) conlleva también una variación en volumen de público y especialmente en el perfil del espectador, caracterizado en este último caso por consumir activamente contenidos audiovisuales en Internet (a la carta), ya sean de pago o gratuitos. En cualquier caso, la televisión convencional que durante décadas aglutinaba a miles de niños esperando a que empezaran sus dibujos favoritos, se está viendo modificada por el actual modelo, y por tanto, provocando un cambio en el target y seguramente en el futuro de la sociedad española aficionada a parte de la cultura japonesa.

En resumen, este estudio ha mostrado cuál ha sido la trayectoria de las series de dibujos animados infantiles de producción nipona provenientes del manga en un medio de comunicación tan importante e influyente como la televisión de España, observando sus productoras, sus competidoras, y sus altos y bajos hasta llegar a hoy en día. Es así que las próximas investigaciones en este ámbito posiblemente tengan que seguir la estela de la animación japonesa en las plataformas digitales. Para ello, también habrá que estar bien atentos a la gestión de las nuevas producciones y productoras tanto a nivel nacional como internacional, las cuales intentarán hacerse un hueco en las diversas pantallas españolas. En definitiva, se espera que este trabajo sirva para abrir camino a futuras investigaciones relacionadas con este interesante y relevante tema.

4. Referencias bibliográficas

E. Allepuz (2020): «Guía de anime Amazon Prime Video 2020», en El Palomitrón, marzo, https://elpalomitron.com/guia-anime-amazon-prime-video-2020/ (fecha de la consulta 28/06/2020).

E. Bustamante (2013): Historia de la radio y la televisión en España, Barcelona, Gedisa.

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T. L. Cobos (2010): “Animación japonesa y globalización: la latinización y la subcultura en América latina”, en Razón y Palabra (72), páginas 1 a 29, recuperado el 28 de junio de 2020, de http://www.reda-lyc.org/pdf/1995/199514906 046.pdf

J. M. Contreras y M. Palacio (2003): La programación de televisión, Madrid, Síntesis

C. Cuervo (2014): Historia de la programación infantil en España. Estudio de caso de La bola de cristal y El gran circo de TVE (Tesis doctoral), Madrid, Universidad Rey Juan Carlos, https://eciencia.urjc.es/bits-tream/handle/10115/ 11951/CELIA%20CUERVO%20GASPAR_TFG_NOV-13.pdf?sequence=1&is Allowed=y (fecha de la consulta 28/06/2020).

Deanime.info (2019): “Eventos de anime, manga y cosplay”, en Deanime, https://www.deanime.info/ eventos-de-anime-y-manga/ (fecha de la consulta 28/06/2020).

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5. Anexos

Lista de anime-manga analizada con la información de cada una (Autores, 2019):

https://drive.google.com/file/d/1ufI-cJD1s37YoYp5b0Ti7mHbvkQBr5a/view? usp=sharing

Rankings sobre dibujos animados memorables (fecha de la consulta 28/06/2020):

https://listas.20minutos.es/lista/los-mejores-dibujos-animados-de-todos-los-tiempos-379431/

https://www.rankeamos.com/list-144-los-mejores-dibujos-animados-de-la-historia

https://listas.20minutos.es/lista/personajes-de-dibujos-animados-256255/

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