Edriu Blue
(Santa Cruz de Tenerife, 2001)
Erika Andrea Melián nació en una mañana del 7 de febrero del año 2001, “dando por saco” a su joven madre hasta el último momento. De lo que menos ganas tenía ese bebé era de venir al mundo. Tenía miedo a lo que hubiera fuera, a la tenacidad de las personas por romper los sueños de los demás y a la envidia tan mala que corroe la bondad.
Fue una niña bastante peculiar, de lo más revoltosa. Quería ser escuchada, pero considera que siempre fue callada por las voces y miradas de la supuesta sabiduría que la sociedad asocia a la edad, aunque ciertas personas aseguraban que ella misma era demasiado madura.
Después de muchas discusiones consigo misma sobre qué estudiar y quién quería ser, decidió escuchar por fin a su corazón, que no paraba de gritarle:
– Es hora de que me escuches, y seamos por fin lo que queremos ser.
– ¿Y qué queremos ser? – respondió ella, desorientada.
– Artistas – exclamó su corazón, dando un vuelco de emoción mientras miraban un cuadro de Van Gogh.
La artista se adentró entonces en ese mundo en el que su familia no veía mucho futuro, pero ella asegura que nadie es capaz de imaginar su cara de felicidad cuando coge un pincel, un lápiz o mira otras obras en Pinterest.
Nadie puede imaginar lo feliz que es ahora siendo quien es.







