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Tenerife Noir inaugura sus exposiciones de la serie «TINTA, DIBUJO Y CRIMEN: DISEÑO E ILUSTRACIÓN EN LA NOVELA NEGRA Y POLICÍACA». Bajo este sugerente título, se presentan tres exposiciones coordinadas por el Festival Tenerife Noir y la Asociación Cultural Debrigode, con la colaboración especializada de Intervento, responsable de este destacado diseño museográfico.

La exposición «Soy una asesina / Desgracias personales» rinde homenaje a Carlos Pérez Merinero a través de la obra de Pedro Arjona. La protagonista, Julia, es una montadora de cine meticulosa cuya narración combina vulnerabilidad, fortaleza y fatalidad. La violencia que ejerce nace de la que ha sufrido, reflejando una realidad sistémica. El trabajo de Arjona reinterpreta con maestría la estética y la crudeza de Pérez Merinero, destacando su mirada descarnada sobre la Transición española. La exposición, además de explorar el género negro y la sororidad en circunstancias extremas, incluye una sección biográfica y bibliográfica del autor. Pérez Merinero, nacido en 1950, destacó como poeta, ensayista y novelista negro, además de guionista en más de 40 películas. Su hermano David ha recuperado su legado, publicando hasta ahora 37 volúmenes con material inédito.

La exposición «Diseño tipográfico en las primeras novelas negras españolas», comisariada por Carlos Abio, analiza la importancia del diseño gráfico y tipográfico en la novela policiaca en España durante el siglo XX. El género vivió tres épocas doradas: los años 30, con la llegada de traducciones de autores como Hammett o Christie; los años 50, marcados por la imitación de modelos estadounidenses a través de pseudotraducciones; y los años 80, cuando la «novela negra» se consolidó con autores españoles como Vázquez Montalbán o Juan Madrid, además de la reedición de clásicos norteamericanos. En las décadas de los 30 y 50, el diseño gráfico fue clave para el éxito del género, con cubiertas llamativas, ilustraciones en blanco y negro y un uso estratégico de la tipografía en títulos exteriores, títulos interiores y letras capitulares. La exposición rinde homenaje a los ilustradores y diseñadores tipográficos, cuya labor, aunque poco reconocida, fue esencial para la identidad visual y la difusión de estas novelas en España.

La exposición «Aquel Club del Misterio», comisariada por el propio Isidre Monés, rinde homenaje a la colección Club del Misterio de Bruguera (1981-1984), una cuidada selección de novela negra con una estética pulp. La colección incluyó 149 ejemplares con cubiertas ilustradas por Monés, quien realizó 100 portadas inspiradas en el estilo de los años 50. La serie reunió a grandes autores del género, desde pioneros como Conan Doyle y Poe hasta referentes del hardboiled como Chandler y Hammett, y escritores contemporáneos como Le Carré y Highsmith. La exposición destaca el impacto visual y literario de esta colección en la edición popular española.