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El centro lagunero aparece repleto de referencias al manga, con exhibiciones, actuaciones y carpas en las que los artistas exhiben y venden sus obras

Noé Ramón

El estilo artístico convertido en corriente cultural conocido de forma genérica como manga se ha asentado durante este fin de semana en el centro de La Laguna, la plaza de Los Adelantados, la Casa Anchieta y la de los Capitanes, conviviendo con el muy occidental patrimonio histórico de esta ciudad. La plaza es el lugar elegido para situar alrededor de medio centenar de puestos en los que los artistas exhiben sus creaciones con el elemento común de ser originales y si es posible venderlas.

Encuentros como la Feria Internacional de La Laguna, supone una oportunidad única para artistas, algunos de ellos itinerantes que acuden a cada una de estas citas, siempre que pueden y a los lugares que le sean posibles. También hay un escenario donde los jóvenes elaboran sofisticadas o espontáneas coreografías con fondos musicales de grupos orientales y personas convertidas y disfrazadas de sus personajes preferidos. Todo un submundo que sale a la luz parsa el resto de la humanidad con este tipo de citas.

En uno de los puestos aparece escrito en una pizarra: “Dibujo lo que quieras” y a su frente está Alba A.  quien se dedica, como la práctica totalidad de los participantes en la feria, a elaborar unas ilustraciones que hace tanto por gusto propio como por encargos. No tiene ningún reparo en confesarse “muy fan” del mundo manga y dentro del mismo se decanta por el estilo realista y si se le pregunta la respuesta sería que de este estilo le atrae especialmente, “como amplía los horizontes, cuando de niña conocí el manga, me fasciné por todo lo que veía”.

En cuanto a los artistas de esta corriente valora que sean capaces de hacer trabajos elaborados y casi artesanos en un muy poco tiempo. “Cuando descubrí eso fue como decir: ¡guau! Me parecía imposible”. Estudia ilustración en el centro Fernando Estévez y es muy optimista sobre las posibilidades de dedicarse a este mundo en el futuro: “Creo que si te mueves mucho y haces buenos contactos y sobre te publicitas por las redes sociales, seguro que habrá gente dispuesta a apoyarte. En cuanto deje de estudiar me voy a dedicar a full a esto”.

En otro puesto está Marta González, quien no quiere que su imagen esté dando vueltas por las redes, aunque no su trabajo que precisamente se dedica a vender online, en este tipo de salones y luego trabajando con editoriales. Las creaciones simplemente surgen de hacer lo que más le gusta a ella y luego a los demás. Acabó de estudiar Bellas Artes, también en Santa Cruz de Tenerife y el resumen que hace de su propio estilo simplemente sería que “aún no lo tengo definido”.

Con una peluca púrpura y asumiendo su personaje, poses incluidas está Cristina Rivera llegada de Gran Canaria, dado que habitualmente se desplaza a cualquier punto en el que se celebren esta serie de encuentros, dentro de sus posibilidades. Su especialidad son muñecos y llaveros de ganchillo elaborados con técnica oriental que representan animales de esta cultura, con vistosos colores, todo encuadrado en una línea que apuesta por la “inclusividad”. También ha acabado sus estudios pero de dibujo técnico y está en plena guerra para conseguir vivir a base de lo que más le gusta hacer. El origen de su pasión por el arte sería que viene de una familia “con una vena muy prolífica en cuanto a  creatividad”.

Igualmente, desde Gran Canaria ha llegado Daniel Ortega, habitual de este tipo de encuentros que le permiten vender su trabajo o al menos darlo a conocer y tomar contacto con otros autores, “y más si es gratis como pasa aquí”. Cuando se le pregunta si puede vivir de sus obras responde: “Por ahora sí, gracias al de arriba”. Dentro de las distintas corrientes del manga, se decanta por la vertiente más más madura, tanto en la forma como en el fondo pero igualmente siente fascinación por las representaciones de peleas y por lo siniestro que él define como “las cosas malrolleras”.

Descubrió el manga cuando era muy joven en el Instituto por la influencia de un amigo “que era muy friki y me lo pegó y desde ese día estoy a pico y pala dibujando todos los días. La razón por la que este estilo ha calado tanto entre los jóvenes la atribuye a que los lectores “se pueden sentir muy identificados con superhéroes como Batman o Supermán, que aunque son ultrapoderosos, luego en el día a día tienen los mismos problemas que tú. Es una manera de utilizar la imaginación para resolver tus problemas. Creativamente las posibilidades son infinitas”. Igualmente considera que supone una vía de escape, “cuando estás deprimido utilizas la creatividad como combustible y me parece una manera sana de canalizar la violencia ”.