La noticia curiosa de la semana es que el bueno de Rob, tras el lanzamiento hace treinta y tres años del primer Youngblood #1, que dio comienzo a la era de Image Comics, el nuevo Youngblood #1 ha encabezado los pedidos desde las tiendas de cómics de Image Comics para noviembre de 2025, superando a Transformers #26.
Tras las constantes noticias generadas por la suspensión de Angulema que llenaron el mes de noviembre, el mes de diciembre va a estar dominado por la noticia anunciada el viernes pasado, de la que todo el mundo habla en redes sociales: la venta de Warner Bros.
En anteriores newsletters ya te había comentado que Warner Bros. Discovery se iba a dividir en dos empresas para “mejorar” los servicios (que no se lo creyó nadie) y que Paramount quería comprarla, pero había sido rechazada por cuestiones políticas y socioeconómicas. Recuerda que Paramount es de Skydance Media, tras completar su adquisición por 8.000 millones de dólares en agosto de 2025. Skydance Media es propiedad de David Ellison, quien ahora se desempeña como presidente y director ejecutivo de la nueva entidad combinada, llamada Paramount Skydance Corporation. David Ellison es hijo de Larry Ellison, cofundador de Oracle Corporation y magnate empresarial estadounidense que ha aportado muchísimo dinero a la carrera presidencial de Donald Trump. Vamos, son superamigos, de verdad, de la muerte moribunda.
Durante el mes de noviembre, WBD había estado abierto a ser cortejado por diferentes compañías, y el primer baile se lo ha llevado Netflix. Es decir, han rechazado a Paramount para venderse por 82.700 millones de dólares. La verdad es que por ahora solo es un anuncio, ya que primero WBD se ha de dividir —algo previsto para el segundo trimestre de 2026— y la compra de una sola de las partes llegaría en el tercer trimestre de 2026. Tras la compra, se tendría que pasar el escrutinio del Departamento de Justicia estadounidense, que prepara una investigación “amplia y multianual” sobre el dominio del streamer y posibles prácticas monopólicas. Un calvario mínimo que no culminaría hasta 2027.
Por otro lado, Paramount/Skydance, cuyas tres ofertas ya fueron rechazadas, envió una carta a David Zaslav expresando graves preocupaciones por lo que han calificado como un proceso de venta injusto y orientado a un solo postor. Sus abogados sostienen que la junta de WBD ha emprendido un proceso “miope”, con un resultado predeterminado a favor de Netflix. También han insinuado que podrían irse por la vía “hostil” y apelar directamente a los accionistas, argumentando que su propuesta es la única capaz de superar la revisión reguladora bajo la administración Trump. (Asusta, ¿verdad?)
Pero el bueno de David Ellison no es el único que se opone a la venta de WBD a Netflix. La Writers Guild of America (WGA) ha pedido que la venta de Warner sea bloqueada, usando como argumento que “las leyes antimonopolio se diseñaron para evitar que la mayor compañía de streaming del mundo absorba a uno de sus mayores competidores”. Mientras tanto, el Directors Guild of America (DGA), con Christopher Nolan como presidente, se reunirá con Netflix para discutir sus preocupaciones respecto a la venta. Del sindicato de actores, la SAG, y el de productores aún no se ha dicho nada.
De todo esto, lo que nos importa es DC Comics. Tras décadas de nuevos dueños de Warner Bros., los despidos y Jim Lee se han hecho una constante. Llevo viendo acciones empresariales por parte de DC Comics que parecen preparar algo. Por ejemplo, el hecho de que Universal Distribution haya empezado a distribuir los cómics de DC en Estados Unidos, rompiendo el contrato de exclusividad con Lunar. Es extraño.
Lo que me preocupa —y varios artistas secuenciales lo han denunciado en redes sociales— es que esta compra no sea buena para quienes trabajamos en animación y cómics. A Netflix la impresión en papel no le importa nada. Aparte de que ya cerró su división de animación porque encontró a alguien que se lo hiciera más barato. Podría pasar lo mismo con DC Comics: que el flujo de propiedad intelectual no sea suficiente para que Netflix mantenga a DC a flote o que no regrese suficiente dinero a DC Comics para que la empresa siga funcionando. O que decidan reducir tarifas o recortar drásticamente las publicaciones.
Normalmente, contra todo pronóstico, DC Comics ha estado siempre a punto de caer por el barranco, salvándose milagrosamente, por arte de birlibirloque. ¿Sobrevivirá esta vez?























