Seleccionar página

¿Qué tienen que ver la suburbia estadounidense, el “Cinturón Bíblico” y la filmografía de Spielberg? Tratamos de averiguarlo conversando con el investigador italiano Giuseppe Stilo.

Disclosure Day, la última película de Spielberg, no es precisamente su obra maestra. Sin embargo, un producto cultural tan complejo ofrece distintos niveles de lectura y puede vincularse con una línea narrativa claramente reconocible desde los comienzos del director estadounidense: la de una religiosidad latente y una visión profundamente espiritual, arraigada en la cultura norteamericana.

La filmografía de Spielberg se interpreta a menudo de manera superficial como expresión de una concepción ingenua y edulcorada del extraterrestre. Spielberg aparecería casi como una especie de Pangloss del Cándido de Voltaire, decidido, pese a todas las evidencias, a considerar al alienígena y al diferente como presencias providenciales para la humanidad. Sin embargo, cuando observamos con mayor atención sus películas y series de televisión, no faltan los contraejemplos.

Hablamos de ello con Giuseppe Stilo, un investigador italiano que ocupa una posición especialmente adecuada para guiarnos a través de la riqueza de significados que caracteriza la relación entre Spielberg y el contacto con el alienígena.

Giuseppe Stilo, nacido en Florencia en 1965, conoce bien el cine de Spielberg. Forma parte, además, del CICAP, el Comité Italiano para el Control de las Afirmaciones sobre las Pseudociencias, y es una de las voces del CISU, el Centro Italiano de Estudios Ufológicos, una asociación que aborda el fenómeno ovni desde una perspectiva crítica y racional. Es licenciado en Teología protestante por la Facultad Valdense de Teología de Roma y uno de los autores italianos más prolíficos entre quienes han estudiado la compleja dimensión antropológica, histórica y sociopsicológica desarrollada alrededor del fenómeno ovni.

THOMAS VILLA

Buenos días, Giuseppe. Te ocupas de los ovnis desde la adolescencia y has vivido desde dentro casi cincuenta años de transformaciones de la ufología. ¿Qué representó personalmente para ti el estreno de Encuentros en la tercera fase?

GIUSEPPE STILO

Me he interesado por los ovnis durante toda mi vida. Empecé en la adolescencia y, con el tiempo, desarrollé una actitud crítica y escéptica, prestando una atención especial a la historia cultural, la antropología, el folclore y los nuevos movimientos religiosos surgidos alrededor del fenómeno.

Spielberg es muy importante en mi historia personal. Cuando Encuentros en la tercera fase llegó a Italia, en febrero de 1978, yo tenía trece años y ya estaba interesado en los ovnis. Aquella película tuvo un impacto enorme sobre mí. Salí del cine mirando literalmente al cielo y decidí fundar un grupo de investigación ufológica. Spielberg no fue el origen de mi interés, pero tuvo una importancia inmensa.

Desde entonces me dio la impresión de poseer un interés religioso muy intenso, complejo y contradictorio. Su religiosidad ufológica es menos alegre y tranquilizadora de lo que suele pensarse, incluso cuando hablamos de películas aparentemente luminosas como E.T.. En su base, a mi juicio, se encuentra el terror ante lo sagrado.

Soy licenciado en Teología protestante, pertenezco a una Iglesia reformada y ejerzo también un ministerio dentro de mi comunidad. Desde mi perspectiva, Spielberg sugiere constantemente que lo sagrado nunca resulta tranquilizador y que conserva una dimensión profundamente oscura. Es una idea presente en la tradición judeocristiana. La alteridad de Dios es de tal magnitud que produce miedo. Moisés, el hombre más cercano a Dios, sobrevive después de haber visto apenas su espalda, y su rostro queda transformado por el encuentro.

En Encuentros en la tercera fase, los llamados llevan en el rostro las huellas físicas de su acercamiento al Otro: están bronceados, casi chamuscados. Se reconocen precisamente a través de esa señal. Han sido rozados por algo tremendo que no consiguen comprender por completo. Spielberg está fascinado por la religión, pero también parece profundamente asustado por ella.

THOMAS VILLA

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones, nada más salir de la proyección de Disclosure Day? ¿Y cómo cambiaron después de haber reflexionado sobre la película durante algún tiempo?

GIUSEPPE STILO

No considero que Disclosure Day sea el punto más alto de la producción de Spielberg, ni en términos generales ni dentro de la ciencia ficción. Sigue siendo un gran artesano y algunas secuencias muestran todo su oficio, pero la película me parece menos resuelta desde el punto de vista del guion. Los problemas están en la escritura más que en la dirección.

Lo que continúa interesándome es el final, construido de una forma extremadamente religiosa. La profetisa se dirige al mundo a través de la televisión, una elección que me parece un poco generacional y casi anacrónica. Un alienígena que habla a la Tierra mediante la televisión parece proceder de los años cincuenta, de Ultimátum a la Tierra. Sin embargo, las últimas palabras, «Hear me», abren una dimensión mucho más compleja.

THOMAS VILLA

Has relacionado ese «Hear me» con una llamada del Antiguo Testamento, el Shemá Israel, «Escucha, Israel». ¿Por qué lo consideras tan importante?

GIUSEPPE STILO

«Hear me» remite inmediatamente al Shemá, «Escucha, Israel», la fórmula mediante la cual Dios se presenta y declara su propia presencia. En la película, a través de una profetisa, interpretada por Emily Blunt, se produce una presentación directa de lo divino. Sin embargo, el relato permanece abierto: «Escúchenme», de acuerdo, pero ¿qué dirá ese Dios oculto? ¿Algo hermoso, terrible o inesperado?

La transformación podría ser al mismo tiempo aterradora, esperada y deseada, como ocurre en la conclusión de Taken. Allí asistimos a un nacimiento ultrahumano, misterioso y tremendo, que también puede interpretarse como el comienzo de una humanidad nueva, de una transhumanidad. Los alienígenas son terribles, pero se sitúan más allá de nuestras categorías ordinarias del bien y del mal, exactamente igual que lo divino en su alteridad absoluta.

Como protestante, debo precisar que esta lectura también está influida por mi perspectiva. En la cultura protestante, la separación entre el cielo y la tierra es muy clara: el ser humano no puede ascender progresivamente hacia Dios. La comunicación se produce mediante una manifestación excepcional. La tradición mística católica, pensemos en Teresa de Ávila, puede representar, en cambio, una ascensión hacia lo divino. Spielberg es judío, pero también es profundamente estadounidense y creció en un país marcado por la cultura protestante. No es un director europeo, y esa distancia entre cielo y tierra me parece esencial en su cine.

THOMAS VILLA

Dentro de la cultura estadounidense, Spielberg ha sido definido como el profeta de la suburbia. ¿Hasta qué punto resulta importante esa América provinciana en su capacidad para construir mitos?

GIUSEPPE STILO

La América de Spielberg no es el Nueva York sofisticado y cosmopolita que un europeo puede reconocer con mayor facilidad, como el de Woody Allen. Es una América provinciana, aparentemente mediocre, pero dotada de una extraordinaria capacidad mitopoética. Es una de las cosas que siguen sorprendiéndome de Estados Unidos: la posibilidad de crear mundos enteros a partir de la banalidad de los suburbios, las provincias y los estados del interior.

Por otra parte, el profetismo bíblico nace precisamente en un mundo ordinario y periférico. Los profetas son pastores, ganaderos y personas comunes que viven en lugares marginales. No es una religiosidad que se desarrolle en el cielo. Todo sucede en la Tierra, dentro de conflictos, familias y comunidades. El profeta introduce una fractura y siempre lleva consigo una crisis.

Jonás es el caso más evidente: huye de la tarea que le ha sido asignada, atraviesa una muerte simbólica y finalmente acepta una misión que no deseaba. El profeta sufre y casi siempre está herido. En Disclosure Day encontramos a la exmonja, que ha perdido la vocación pero no la fe; a la priora, que no comprende por completo lo que sucede, pero la protege; y, sobre todo, a la meteoróloga, que asume una función profética muy marcada. Emily Blunt aporta muchísimo a la película.

También aparece la glosolalia. Es necesario hablar la lengua de los ángeles, y alguien debe poseer el don de interpretarla. Se trata de una estructura religiosa muy precisa, basada en la distinción entre quien recibe la palabra y quien es capaz de traducirla.

THOMAS VILLA

En las películas de Indiana Jones, sin embargo, quien intenta apoderarse directamente del conocimiento termina destruido. Irina Spalko afirma: «I want to know everything», mientras que los nazis abren el Arca y no sobreviven a la visión. ¿Es una forma de hybris, de arrogancia?

GIUSEPPE STILO

Sí. La línea profética se opone a una línea gnóstica, la que acabas de mencionar, en la cual el contacto con lo divino depende del acceso a un conocimiento secreto. El iniciado encuentra el libro, el objeto o el saber oculto y considera que, de ese modo, ha alcanzado la verdad. Spielberg pone con frecuencia en escena una forma de contrainiciación: quien pretende poseer lo sagrado mediante el conocimiento o la tecnología termina aniquilado.

Incluso los instrumentos sagrados deben utilizarse correctamente. En la tradición, la vara de Moisés es el cayado de un pastor, pero también se convierte en el signo de un poder que no pertenece verdaderamente a quien lo sostiene. En Disclosure Day, la reliquia se utiliza como un arma y se transforma en objeto de disputa. La ambigüedad de la tecnología sagrada es constante.

Desde este punto de vista, sigo encontrando perturbadora la presentación de la nave nodriza en Encuentros en la tercera fase. Es una visión casi ginecológica, incluso obscena: el objeto se muestra en toda su potencia y ya no conserva ningún pudor. No queda nada oculto. También la versión en la que Roy entra en la nave muestra quizá, a mi juicio, demasiado. Incluso un gran autor puede tener una caída de estilo.

THOMAS VILLA

¿Spielberg absorbió la ufología de su época o contribuyó a “crear” (por lo menos a nivel visual) una nueva religión ovni?

GIUSEPPE STILO

Ambas cosas avanzan juntas. Spielberg es un apasionado de los ovnis desde siempre, ha conocido a ufólogos y ha leído muchísimo sobre el tema. A mi juicio, también está dispuesto a creer.

La religiosidad ufológica no necesitó de él para nacer. Sus primeras huellas aparecen ya durante las semanas posteriores a 1947. Sin embargo, Spielberg reaccionó ante aquel material y lo devolvió al público con una fuerza enorme. A su vez, se convirtió, en cierto modo, incluso en un profeta, quizá involuntario, de la religión ovni: uno de los más eficaces, sofisticados, escuchados y vistos.

Los temas de Encuentros en la tercera fase reflejaban el estado de una determinada ufología de los años setenta. Los de Disclosure Day reflejan la ufología actual. Spielberg absorbe el espíritu de la época y, al mismo tiempo, contribuye a transformarlo en un imaginario compartido.

THOMAS VILLA

En el artículo que publicaron en Query (la revista oficial de CICAP italiano), Sofia Lincos y tú se preguntan si Spielberg se ha convertido en un director ufológico conspiracionista. ¿Te parece problemático el uso de grabaciones militares y del imaginario de la disclosure?

GIUSEPPE STILO

En las primeras escenas de Disclosure Day se utilizan grabaciones e imágenes relacionadas con los materiales difundidos durante los últimos años por el Pentágono. En ese pasaje, Spielberg, a mi juicio, juega un poco con astucia, y es una de las cosas que menos me gustaron.

La película demuestra un conocimiento muy profundo de la casuística ufológica. Recupera episodios que el público general difícilmente sabe interpretar, como el presunto accidente de un ovni en Kecksburg, Pensilvania, en 1965. Existe el riesgo de que, en el futuro, alguien sostenga que Spielberg mostró al público imágenes auténticas de forma novelada, o que recibió el encargo de preparar gradualmente a la opinión pública.

No estoy diciendo que la película sea una operación psicológica, una psy-op. Digo que su construcción ofrece material a quienes quieran interpretarla de ese modo. La fuerza de Spielberg hace que esa ambigüedad resulte especialmente relevante.

THOMAS VILLA

¿Los animales desempeñan en la película una función casi totémica o actúan como espíritus guía?

GIUSEPPE STILO

No estoy seguro de que el totemismo sea la cuestión principal. Sin embargo, me parecen ingenuas las críticas dirigidas contra su aspecto artificial, como si fueran simplemente efectos especiales mal realizados. No tenían que parecer animales reales. Si Spielberg hubiera querido animales realistas, habría podido crearlos.

Su artificialidad produce extrañamiento. Dentro del relato, funcionan como una pantalla que lo divino alienígena utiliza para cubrirse y evitar mostrarse directamente. Si la Alteridad se presentara sin mediaciones, su visión podría resultar insoportable, como sucede en las teofanías bíblicas.

Permanece una ambigüedad interesante: ¿el alienígena elige voluntariamente esa forma para proteger al ser humano o, en realidad, no es capaz de hacerse semejante a nosotros? La imperfección de la máscara continúa siendo visible. Nosotros, como espectadores, podemos reconocer que algo no funciona, mientras que el personaje que experimenta la abducción no es capaz de comprender lo que está sucediendo.

THOMAS VILLA

También los objetos domésticos desempeñan un papel importante: juguetes que cobran vida, aparatos que se encienden, objetos cotidianos que vibran o producen sonidos. ¿Podemos considerarlos mediadores de lo sagrado?

GIUSEPPE STILO

En Encuentros en la tercera fase cobran vida los juguetes del niño: el monito golpea los platillos, mientras que el tren y los demás objetos producen por sí solos una melodía infantil. Son imágenes que asustan porque transforman algo familiar en algo extraño. Al mismo tiempo, conservan un componente infantil, casi cómico, y precisamente esa oscilación forma parte de la representación spielberguiana de lo sagrado.

Los objetos tienen, sin duda, una función importante. Sin embargo, establecer si son mediadores, objetos encantados o cosas animadas en sentido antropológico exigiría una reflexión adicional. No diría automáticamente que poseen una fuerza autónoma. Podrían ser la superficie material sobre la cual la Alteridad deja sus efectos.

THOMAS VILLA

¿Qué es, entonces, el kairós de Disclosure Day? ¿Por qué esta revelación debería producirse precisamente ahora?

GIUSEPPE STILO

La idea de que la humanidad está ya preparada para la revelación forma parte de la propia narrativa ufológica contemporánea. Según algunas versiones, las autoridades, los medios de comunicación y Hollywood habrían preparado durante décadas a la opinión pública para una transformación general. Según otras, el cambio sería el resultado de una evolución cultural natural. En cualquier caso, la sensibilidad colectiva ha cambiado.

Las expectativas milenaristas estaban presentes desde hacía muchísimo tiempo en la sociedad estadounidense y también están relacionadas con algunas corrientes del protestantismo. Con el paso del tiempo han crecido y se han intensificado. La disclosure promete una novedad que no puede compararse con un nuevo gobierno, una guerra o una invención. Es la novedad definitiva, aquella después de la cual la historia humana ya no podría continuar del mismo modo.

También el mito del pánico provocado en 1938 por la emisión radiofónica de Orson Welles contribuyó a construir esta idea. Aquel pánico fue casi con toda seguridad mucho más limitado de lo que después se contó, pero se convirtió en la prueba imaginaria de que los medios de comunicación podían trastornar a la sociedad y de que las autoridades tendrían que administrar la verdad de manera gradual. El cine heredó y transformó ese temor.

Al final de Disclosure Day, después del «Escuchen» de la meteoróloga, parece perfilarse un anuncio absoluto. No sabemos qué dirá, pero la promesa es que, después de esas palabras, ya no quedará nada más que añadir. Ese es el sentido apocalíptico del kairós: el momento en el que aquello que estaba oculto se revela y la historia entra en una nueva fase.

THOMAS VILLA

En las declaraciones que acompañaron el estreno de la película, Spielberg pareció más dispuesto a creer en la realidad de los ovnis que durante los años de Encuentros en la tercera fase. ¿Cómo interpretas esa evolución?

GIUSEPPE STILO

No puedo hablar en su nombre y no sé hasta qué punto cree literalmente en lo que cuenta. Siempre ha estado fascinado por el tema y se ha definido como agnóstico respecto a la cuestión. Sin embargo, algunas declaraciones recientes parecen mostrar una confianza en la realidad de los ovnis y de los alienígenas mayor que la expresada durante la larga gestación de Encuentros en la tercera fase.

Existe, sin duda, un componente de oportunidad narrativa y comercial. Un director absorbe aquello que interesa al público, y Spielberg también tiene que vender su película. Pero creo que existe asimismo una disposición personal a creer. La ambigüedad entre convicción, fascinación y promoción permanece abierta.

Su perspectiva es poderosa, compleja y muy particular. Cuando digo que no siempre es luminosa, lo digo en varios sentidos. Es seductora, y también me sedujo a mí. Sin embargo, la seducción siempre implica riesgos.

THOMAS VILLA

¿Qué películas recomendarías para comprender mejor la relación entre ciencia ficción, ovnis y religión?

GIUSEPPE STILO

El punto de partida es Ultimátum a la Tierra, de 1951. Está construida casi por completo alrededor de la figura del profeta sufriente: llega del cielo, es asesinado por los seres humanos, regresa a la vida, deja un mensaje y se marcha. El esquema es claramente cristológico. El cine ufológico nace, en gran medida, siendo ya religioso.

Añadiría Contact. La protagonista es atea y se ve puesta en dificultades precisamente por la pregunta sobre la fe. Al final, sin embargo, vive una experiencia espiritual que no puede demostrar a los demás mediante los instrumentos ordinarios. También allí, el contacto con la Alteridad obliga a replantear la frontera entre conocimiento, testimonio y fe.