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Noticias del nuevo mundo

2 febrero, 2026

Angulema sin festival: fractura institucional, vacío económico y un modelo en disputa

Como ya expliqué ampliamente en las newsletters especiales de noviembre, este año el Festival Internacional de la BD de Angulema (FIBD) en 2026 se suspendió. Esta semana se habría celebrado esa edición. Pero el evento improvisado por el alcalde Xavier Bonnefont ha puesto la situación en un estado crítico, marcado por una fractura sin precedentes entre la organización oficial, los autores y las instituciones. Para que te hagas una idea, la decisión ha supuesto un duro golpe para la ciudad de Angulema, que solía recibir a 200.000 visitantes durante el festival, generando alrededor de 3,5 millones de euros en beneficios económicos para comercios, hoteles y restaurantes locales. Los residentes han expresado opiniones encontradas, reconociendo la necesidad de un cambio, pero lamentando el impacto financiero: un proveedor de catering estimó una pérdida de ingresos del 50 %. Pero si hablamos de números, el “Le Grand Off” tenía un presupuesto de 1,25 millones de euros, que incluye casi 1 millón de euros en financiación pública, para eventos organizados por bibliotecarios locales, autores, pequeños editores y el municipio, con más de 150 eventos en más de 60 lugares. ¿Dónde está ese dinero? ¡Si estaba vacío! Y casi todos los visitantes se concentraron en el Museo de la BD. No sé, será que la inflación en Francia es muy alta… uff.

Pero vayamos al meollo del asunto. Como recordarás, la crisis fue detonada por una iniciativa de autoras llamada “GirlxCott” (liderada por figuras como Florence Dupré-Latour) en protesta por la gestión del festival, problemas de VSS (Violencias Sexistas y Sexuales), precariedad laboral y falta de representatividad. Este movimiento GirlxCott ha formado parte del evento improvisado, haciendo sus actividades dentro del llamado FIBD de las ciudades, donde hubo charlas y exposiciones en otras ciudades como Lyon (apoyado por el Lyon BD Festival) y Tournon-sur-Rhône, además de en la propia ciudad de Angulema.

El “Grand Off”, organizado apresuradamente por el ayuntamiento, era gratuito y las grandes editoriales comerciales no estuvieron presentes, dejando espacio a pequeñas editoriales y autoeditores alternativos que consiguieron stands gratuitos en el Museo de la BD, creándose un espíritu “fanzine” en el evento. Finalmente, se ha definido el encuentro con un enfoque social, donde las charlas se centraron en el feminismo en el cómic, la ecología y la precariedad de los autores. De ellas destacaría la dedicada a la crisis de la animación y los videojuegos, denunciando la “sobreproducción incontrolable” y el cierre de productoras en Francia. También hay que destacar la mesa redonda sobre el dominio del Webtoon, donde se subrayó que el mercado digital ya representa el 72 % en Japón y se debatió si el papel pasará a ser un soporte secundario. Y, por último, destacaría la mesa redonda sobre las IP (Propiedad Intelectual), donde se debatió la dicotomía entre mantener el “autorismo” francés o pasar a un modelo de “franquicias” (tipo Marvel o Astérix) que puedan adaptarse a videojuegos y parques temáticos para sobrevivir financieramente.

Al final, aquellos que intentan dar un punto de vista positivo a la catástrofe afirman vehementemente que el ambiente estuvo marcado por la nostalgia del origen, comparando esta edición “reducida” con los inicios del festival en los años 70. Destacan compulsivamente un ambiente más humano y menos comercial. Pero queda claro que, aunque las grandes carpas no llegaron ni a montarse, lugares como la Cité de la Bande Dessinée, el Vaisseau Moebius y las librerías locales (como Cosmopolite) han intentado mantener el tipo generando algo de actividad de interés.

Y para rematar la situación, como ya te comenté en la anterior newsletter, Franck Bondoux (director de 9eArt+, empresa organizadora de las anteriores ediciones) ha defendido su gestión de los últimos 20 años, denunciando en una rueda de prensa en París que existe un intento de “toma de control” del festival por parte de agentes externos, en un complot para quitarle el contrato, mientras que las instituciones públicas y los autores critican su modelo de gestión. Parece que Bonnefont avanza hacia el viejo plan de las instituciones públicas de transformar el ecosistema de Angulema en un “Campus de la Imagen” más integrado, al que la FIBD se negó hace 20 años al contratar a 9eArt+.
Sigue el dinero y sabrás hacia dónde se dirigen las cosas…