Imágenes, volúmenes y, además, palabras

15 junio, 2023

Imágenes, volúmenes y, además, palabras

15 junio, 2023

¿Cuál fue el primer cómic que leí de John Romita Sr.?, por Eduardo Serradilla

¿Cuál fue el primer cómic que leí de John Romita Sr.?, por Eduardo Serradilla

Llevo todo el día de hoy tratando de recordar cuál fue el primer cómic dibujado por John Victor Romita Sr., (1930-2023) que llegué a leer, pero, mientras buscaba en mi mente el título en cuestión, me di cuenta de lo estéril de dicha propuesta. Crecí en una época y en un país donde leer cómic ni era fácil, dada la errática política de las editoriales que se encargaban de tales rudimentos, ni estaba tan socialmente aceptado como lo pudiera estar en estos momentos.

Siendo un niño, casi diría que un adolescente, el presupuesto para dicho cometido era, por decirlo de manera que se pueda entender fácilmente, MUY escaso y condicionado por las personas adultas que te rodeaban. No tengo reparos en confesar que, si tuve acceso al trabajo del artista gráfico en cuestión y al de otros tantos compañeros de profesión, fue, precisamente, porque quienes velaban por mi educación entendieron que leer cómic no era, ni muchísimo menos, pernicioso para mi salud mental (Pernicioso, sa. Del lat. perniciōsus. 1. adj. Gravemente dañoso y perjudicial.)

Otra cosa bien distinta era el que luego se pudieran encontrar los números deseados/ correlativos en los quioscos y librerías en los que, por entonces, se podían adquirir todo tipo de prensa, revistas y, además, cómic y/o tebeos, según quien los despachara.

Lo que sí recuerdo muy bien fueron los primeros números de una colección titulada La mosca humana, una serie gráfica que publicaba la editorial Bruguera en los mismos instantes en los que también se encargaba de ofrecernos las aventuras galácticas creadas por un entonces desconocido George Walton Lucas Jr., en una galaxia, lejana, muy lejana.

El personaje en cuestión surgió de la mente y los lápices de Len Wein, Bill Mantlo y el dibujante Gil Kane, pero fue John Romita Sr. quien diseñó el traje, tremendamente sencillo, pero igualmente válido y la misma impronta de aquel héroe “realista” en cuanto a sus fundamentos existenciales quien, como otros compañeros de viaje, tuvo una singladura bien corta.

A buen seguro que, en esos mismos instantes, ya habría leído más de uno y dos, incluso diría que tres números protagonizados por el vecino arácnido y alguno que otro de Dan Defensor-Daredevil llegó después- obra del dibujante norteamericano, de aquella forma en la que el sello Vértice nos daba la oportunidad de conocer las colecciones de la Casa de las Ideas, por lo menos al principio. No obstante, fue esa misma editorial la que nos privó a los niños y jóvenes de aquellos años de sorprendernos, por decirlo suavemente, con los lápices del artista para la mítica portada del Amazing Spider-Man# 122 (1973), imagen en la que sale la difunta Gwen Stacy en manos de su pareja, Peter Parker, mientras el demente Duende verde, Norman Osborn, pulula alrededor de tan dantesco y trágico escenario, heredado de la entrega anterior.

Dicha portada pasa por ser uno de los mejores resúmenes de la endiablada capacidad del artista gráfico, quien, con el paso de las décadas, se terminó convirtiendo en uno de los soportes visuales y estéticos de Marvel Comics, sobre todo en la creación y en el diseño de muchos de sus personajes, por muy tópico que esta última afirmación pueda sonar al leerla.

Si no, piensen que, de su mente, de sus diseños -además de las indicaciones de otros miembros del Marvel Bullpen- surgieron personajes tan icónicos como lo pudieran ser Francis «Frank» Castle, más conocido como The Punisher; Bullseye; y James «Logan» Howlett, Wolverine. En este último caso fue Herbert William Trimpe quien dibujó al personaje por primera vez a partir de los bocetos previos de John Romita Sr., quien, en esos instantes, fuera director artístico de la Casa de las Ideas.

Dicho esto, el legado del dibujante nacido en la ciudad de Nueva York siempre estará ligado a la personalidad de esa indomable fémina que es Mary Jane «MJ» Watson, la novia, pareja, amiga y esposa del vecino arácnido, por mucho que al resto de los mortales esto les parezca imposible. Es más, John Romita Sr. fue quien, luego de vagas promesas y viñetas que NO contaban nada de nada, nos la mostró en una mítica página publicada en el Amazing Spider-Man# 42 (1966). Todavía, hoy en día, sorprende el realismo con el que el dibujante nos mostró a una mujer del siglo XXI, cuatro décadas antes del cambio de centuria.

No quiero pasar por alto, por otro lado, el cambio de traje de Natalia Alianovna Romanova que realizó el dibujante, luego de la ridícula indumentaria que le tocó lucir cuando ésta debutó en las páginas de la colección Tales of Suspense, en 1964. Se vislumbra la impronta y, si me lo permiten, la notable adaptación a los tiempos que corrían por parte del dibujante.

Al ver el diseño y las líneas básica del trabajo de John Romita Sr. plasmado en la colección del vecino arácnido (Amazing Spider-Man# 86, 1970) no es disparatado pensar todo lo que hubiera podido aportar un tándem formado por el dibujante neoyorkino y el diseñador alemán Karl Otto Lagerfeld (1933-2019), uno de los verdaderos pilares del mundo del diseño de modas, a nivel global, durante cuatro décadas.

Sólo con imaginar lo que hubieran podido hacer los desbordantes rotuladores de punta gruesa de Karl Lagerfeld y su inacabable caja de colores junto con la belleza estética de las mujeres que dibujaba John Romita Sr., en especial Mary Jane Watson y Natasha Romanova, realmente se puede creer que “sólo el cielo es el límite”.

Queda para la historiografía del cómic anglosajón el que la propuesta del tándem Stan Lee/ John Romita Sr. para publicar una tira de prensa del vecino arácnido -la cual sí se llegó a publicar, a partir del mes de enero del año 1977- debiera esperar más de un lustro en un cajón por razones que, aunque me las expliquen de la forma más académica posible, nunca llegaré a entender. Al final, John Romita Sr. se encargó de ilustrar, diariamente y durante cuatro años, las peripecias de Peter Benjamin Parker después de haber hecho lo propio en la cabecera protagonizada por el personaje, demostrando una versatilidad artística de la que pocos pueden presumir.

Alex Ross, en la serie limitada Marvels -que escribiera Kurt Busiek, publicada en el año 1994- homenajeó al patriarca de la familia Romita en la cuarta entrega de la miniserie Marvels, titulada, ésta, The Day She Died. El dibujante cambia la mesa de trabajo por el volante de un ambarino taxi neoyorkino, siguiendo la estela del demente Duende verde “de las narices” para desesperación del fotógrafo y biógrafo del universo Marvel, Phil Sheldon. Esas dos desasosegantes páginas siempre me han parecido la mejor forma de recordar a quien nos ayudó a forjar nuestros recuerdos, sueños y querencias para con el universo de la Casa de las Ideas.

Y a título personal, John Romita Sr. me demostró que, si a Peter Parker le había tocado el “premio gordo” con Mary Jane, ¿por qué no nos podía pasar al resto de los que nos parecíamos al vecino arácnido?

© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2023

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