La VII edición del Congreso Internacional de la Fundación Cine+Cómic cerró su programación el pasado 28 de mayo con una proyección muy especial: El castillo de Cagliostro, el primer largometraje dirigido en solitario por Hayao Miyazaki. La cinta, proyectada en la sala de cine del TEA (Tenerife Espacio de las Artes), sirvió como broche de oro a una semana dedicada a explorar los vínculos entre narrativa gráfica y audiovisual, con especial atención al universo del manga y la animación japonesa.
Estrenada en 1979, El castillo de Cagliostro es una pieza de culto que forma parte del universo Lupin III, el célebre ladrón de guante blanco creado por Monkey Punch. Lejos del tono más canalla de otras entregas, Miyazaki transformó a Lupin en un héroe generoso y romántico, enfrentado aquí a una siniestra red de falsificación y al enigma de una joven prisionera en un castillo europeo. El resultado es una película desbordante de imaginación, con secuencias memorables, humor sutil y una arquitectura imposible que anticipa muchos de los mundos fantásticos que el director exploraría más tarde en obras como El castillo ambulante o El viaje de Chihiro.
La proyección fue también un homenaje a la importancia de la animación como forma narrativa, y a la influencia de Miyazaki en generaciones enteras de cineastas y dibujantes. Con esta elección, el Congreso reafirma su compromiso con una cultura popular inteligente, que cruza fronteras entre medios, lenguajes y generaciones.
El castillo de Cagliostro no es solo una pieza fundacional del cine de Miyazaki: es también una declaración de principios sobre lo que puede ser el cine de aventuras cuando se hace con sensibilidad, ritmo y elegancia visual.





