La vigencia de Rebelión en la Granja (1945), la novela escrita por George Orwell, sigue siendo plena. La mordaz fábula en la que el célebre escritor alerta sobre los peligros de los totalitarismos mantiene intactos todos los elementos de reflexión que albergan sus líneas, poniendo encima de la mesa conceptos como la libertad, la igualdad y los derechos humanos.

Rebelión Animal
Se trata de una llamada de atención sobre las posibilidades de que un régimen comunista acabara siendo una tiranía, si bien, en una lectura más amplia, Rebelión en la Granja sirve para ilustrar cómo, a veces, los caminos de libertad llevan a derivas totalitarias. Son cuestiones que siguen siendo relevantes en el siglo XXI; prueba de ello es que este clásico sigue sirviendo de inspiración. En el mundo del cómic, entre otras, está Rebelión Animal, de Tom King y Peter Gross, una idea que, según cuenta el guionista, le surge a raíz de vivir en primera persona el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
Tom King actualiza el clásico de George Orwell que relata en forma de fábula la perversión estalinista derivada de la Revolución Rusa, para retratar la situación política de los USA en pleno siglo XXI. Rebelión Animal no se desarrolla una granja, sino en un centro de acogida de animales, donde seguimos a un grupo de perros y gatos encerrados que conspiran para escapar de sus jaulas y expulsar a sus cuidadores humanos con el fin de lograr la libertad. Una libertad en la que abanderar la igualdad entre animales, dejando atrás antiguas rivalidades y buscando un justo sistema de convivencia entre todas las especies que moran el lugar. Se trata de una alegoría sobre la situación política de los USA durante la presidencia de Donald Trump.
Peter Gross consigue dar vida a los animales con un estilo realista y, a la vez, expresivo.
La libertad no es un bien que viene dado, sino que hay que conservarlo y hacerlo conservar. Esa es una de las cuestiones que plantea este cómic, centrando el asunto en cómo pueden germinar estas malas hierbas dentro de las democracias. Así, traslada King la fábula orwelliana a nuestros días, en una democracia moderna, donde a veces acaban en el liderazgo políticos que han cosechado su elección a base de frases huecas. De fondo, la celebridad que nace de las redes sociales y el miedo del individuo como caldo de cultivo para la renuncia de la justicia a cambio de la seguridad personal.
Todo esto está bien planteado en esta vuelta de tuerca a la fábula de Orwell, plasmada en viñetas por Peter Gross, que consigue dar vida a los animales con un estilo realista y, a la vez, expresivo. Sus perros, conejos y gatos, son reflejo de la realidad y trasmiten emociones con sus gestos. En ningún momento estos personajes están humanizados gráficamente, pero sí con los diálogos de King.
El resultado final viene realzado por el color de Tamra Bonvillain, una habitual del cómic USA, acompañado de las portadas de Peter Gross con Yuko Shimizu, Gabriel Hernández Walta, Bill Sienkiewicz, Skottie Young, Clay Mann, Mike Del Mundo, Bilquis Evely, Phil Hester, Julian Totino Tedesco, Matías Bergara y Jorge Fornés.
Rebelión Animal es una reinvención del clásico de Orwell con excelente planteamiento y desarrollo. Pegado a nuestro tiempo y con suficientes elementos de reflexión para servir, incluso, como recurso pedagógico.
La legendaria obra de Orwell son unos zapatos muy grandes que llenar, y el mero intento de adaptarla es digno de quitarse el sombrero. Rebelión Animal es una obra de una agudeza maravillosa que mira con respetabilidad a la magna novela en la que se inspira.
En ningún momento estos personajes están humanizados gráficamente, pero sí con los diálogos de King.
En términos técnicos, huelga decir que es un trabajo en el que se siente perfectamente la presencia de Tom King como escritor. El tomo está repleto de narración en off numerosa y densa, una seña de identidad muy habitual en el autor.
Peter Gross se centra en mantener un estilo realista a la hora de caracterizar a los protagonistas animales de la obra, muy lejos del habitual recurso de optar por diseños antropomórficos o cartoon, que permitan acentuar la expresividad de los animales. Gross opta por todo lo contrario: un realismo ortodoxo, que, a la vez que resta expresividad a sus rostros, acrecienta la sensación de estar presenciando un relato más crudo y cercano a nuestra realidad.
La próxima semana: Los Dalton en libertad (1960), de René Goscinny y Morris, un álbum atípico de Lucky Luke, ya que contiene dos cuentos publicados en Le Parisien Libéré, y no en Spirou como es habitual.






















