El experto en cómics, Eduardo Serradilla mantuvo una entrevista virtual con la dibujante finlandesa Tittu Takalo dentro de la ronda de Encuentros con Autoras 24 organizado por la Fundación Canaria Cine + Cómics con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Takalo es una veterana creadora cuyo trabajo se extiende ya por varias décadas en las que siempre se ha encargado de todo el proceso creativo desde los dibujos hasta los guiones. Por ello, con la perspectiva que da el tiempo, no duda en señalar que a estas altura de su vida y de su carrera, “estoy contenta con lo que he hecho, no creo que se me haya quedado nada en el tintero”.

Tittu Takalo ha sido ganadora del premio Nacional de Finlandia y encargada del cartel del festival de Cómic de Helsinki, el más importante del país, de 2020. Entre sus obras se encuentra Me, Mikko, and Annikki: A Community Love Story, el último trabajo en el que relata la lucha durante 17 años de unos ciudadanos por mantener su barrio en pie frente a la especulación urbanística. Un trabajo que viene a relatar una forma de entender la ciudad y la vida con la que estos vecinos se sienten a gusto y a la que no piensan renunciar. La batalla no paró hasta que consiguieron evitar la demolición, lo que supone una prueba de que “nadie va a echarte nunca una mano, eres tú quien tiene que luchar por lo que crees”, dice.

Otro de sus trabajo Memento Mori relata lo ocurrido cuando sufrió un derrame cerebral y estuvo ingresada en un hospital durante una semana, precisamente desde un 4 de diciembre el día de la independencia de Finlandia de Rusia cuando tiene lugar una recepción presidencial en la residencia oficial. Aunque fue premio nacional no la invitaron pero dice no importarle ya que “al fin y al cabo aquello sólo es un desfile de dos horas dando la mano, viendo quién va, cómo esta vestido y quien le ha diseñado el traje”.

Tras salir del hospital estuvo dos meses de baja y a la hora de enfrentarse a este relato pudo comprobar que no necesitaba inventar nada por que simplemente tenía que contar lo ocurrido, lo que no implica que tuviera que lidiar con la dificultad de saber cómo plantear el relato. “Cuando acabé me dije que no quería volver a dibujar una cama de hospital en la vida. Me resultó muy difícil mantener la cordura durante aquellos días en los que estuve ingresada”. Primero publicó la historia en un blog, recibiendo numerosos comentarios positivos de personal sanitario y además al coincidir con la pandemia, el álbum adquirió un nuevo significado que lo hizo accesible a muchas más personas, “porque se convirtió en muy universal”.

Esta autora cree que no es necesario ser una profesional para autoeditarse, basta con tener interés y considera los fanzines como “un buen lugar para entrenar” y de hecho sus recuerdos sobre esta época es que se lo pasaba muy bien y lo disfrutaba porque hacía algo que realmente le gustaba. Lo que más le atraía era la libertad y que este tipo de publicaciones le servían de base para luchar por la igualdad no sólo entre mujeres sino también a favor de los hombres suponía una buena excusa para acudir a los salones y conocer a mucha gente interesante.

De su estilo dice que cambia según las experiencias y las historias que vive de manera que son diferentes pero siempre los define como “realistas”, no necesita recurrir a la ciencia ficción, al espacio exterior o a un mundo de fantasía, sino contar lo que ocurre a su alrededor donde encuentra inspiración suficiente. También es lectora de este tipo de relatos y no siente ningún gusto especial por crear héroes ni criaturas fantásticas.

Otra historia aborda la educación que le dieron sus padres inculcándole que ser una mujer no implica impedir que hiciera determinadas cosas o tener límites, hasta que llegó al colegio y empezaron a ponerle condicionantes. Espera que poco a poco surjan en Finlandia y en todo el mundo mayor número de autoras femeninas y no binarias que sean cada vez más interesantes. Se muestra partidaria de las ediciones en papel pese a asumir que el futuro pasa de forma indudable por internet.

El consejo que le da a los nuevos autores es disfrutar porque se trata de un trabajo “muy exigente, muy solitario y que ocupa mucho tiempo de manera que si no lo pasas bien no llegas a ningún sitio”. En cuanto a próximos proyectos dice que se le ocurren muchas ideas pero si con el paso del tiempo se le olvidan da por hecho que no eran realmente buenas y las deshecha.

 

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