La presentación de las instalaciones de la Fundación implica varias novedades que se pueden resumir en una: los amantes del cómic disponen de un archivo, punto de encuentro y hasta un templo para cultivar su pasión.
Noé Ramón
Dios creó al mundo y el dibujante JL Martín inventó a “El Dios” y luego se deshizo de él cuando vio que los jóvenes ya no leían el Antiguo Testamento y por lo tanto carecían de las referencias a las que recurría para hacer reír con aquel personaje bonachón y bastante inocente que se hizo popular en El Jueves. Ahora toda una retrospectiva de su obra puede contemplarse en la nueva sede de la Fundación Canaria Cine + Cómics, plasmada en 200 cuadros que repasan sus primeros trabajos cuando trabajaba de botones de un banco y colaba sus dibujos en revistas de vecinos o escolares. Y también por supuesto todo un recorrido que abarca ya medio siglo, una fecha inusual para los dibujantes porque como él mismo dice casi todos, “o empiezan tarde o abandonan temprano”.
Experto en todo lo referente a creaciones, JL Martín ha sido el encargado de inaugurar la nueva sede de la Fundación que también ha publicado un libro de más de 300 páginas que puede ser utilizado como guía de la exposición o resumen impecable de su recorrido. El autor no ha podido estar más agradecido y contento: “Es lo más importante que se ha hecho sobre mi trabajo”, no se cansaba de repetir a quienes aquella jornada lo entrevistaban.
Pero además de la inauguración de la exposición el acto del viernes demuestra que el programa imaginado por la Fundación se va cumpliendo de forma escrupulosa y nada casual. Después de la apertura en octubre del año pasado de la Casa de la Historieta Manuel Darias en La Noria, la presentación oficial de la nueva sede viene a ser otro ejemplo de como el cómic es algo que los chicharreros se están tomando cada vez más en serio. ¿Otra prueba? Pues que a los sucesivos y más habituales actos de calado, la gente acude con un fervor casi religioso y una alegría que no suele ser muy normal en las citas culturales, casi siempre más bien tirando a sesudas y llenas de caras largas.
El viernes el edificio de la calle San Clemente a donde se mudó con armas y bagajes la Fundación, estaba repleto de acólitos del cómic encantados de que por fin se respete y dignifique su afición. Un buen par de centenares de personas festejaron que después de años de sequía y casi clandestinidad, por fin pueden dar rienda suelta a una pasión que antes era más bien propia de un arte menor, de niños y que era mejor cultivar entre unos pocos.
Pero las continuas actividades que se están desarrollando como la que tuvo lugar el viernes van conformando la idea de que el mundo del cómic sale de las catatumbas y se planta como un verdadero arte, que distrae y forma, que sus viñetas en muchos casos son obras de arte que cuentan historias. Y en todo caso menores pero por el tamaño. Que no sólo sirven para divertirse sino que cada ilustración puede convertirse en una pieza única, resultado de horas de trabajo concienzudo, surgidas de la mente de personas que viven en una dimensión donde los dibujos lo ocupan casi todo.
Desde el viernes Santa Cruz cuenta con su propia Meca dedicada al cómic, con un archivo de más de 140.000 ejemplares, repartido entre la Casa de la Historieta Manuel Darias y la nueva sede de la Fundación, que ya es el más importante de España y que en breve estará a una altura semejante a los de otros lugares del mundo. Un lugar al que podrán acudir estudiosos o aficionados para consultar ejemplares extraños, números perdidos o que simplemente quieren rodearse y respirar todo lo relacionado con los tebeos.
Por todo ello, no es raro que la mudanza haya sido especialmente aparatosa y complicada por lo que fue necesario llevarla a cabo con una precisión militar durante meses. Los apenas doscientos metros que separan la antigua sede de la nueva, ambas en la calle San Clemente, se convirtieron en una especie de titánica escalada al Teide por la cantidad de material, volúmenes y piezas de todo tipo reunidas durante décadas.
Para oficializar esta seriedad por el noveno arte, estuvieron presentes el alcalde, José Manuel Bermúdez, el concejal de Cultura, Santiago Díaz, el consejero insular de Cultura del Cabildo, José Carlos Acha y la concejal de la Sociedad de Desarrollo, Carmen Pérez. Dado que cada vez participan en un creciente número de actos relacionados con el cómic, está claro que si no eran aficionados a los tebeos a estas alturas ya lo serán.
Y no menos importante fue que el acto reunió al mundillo del cómic de Tenerife como el especialista Manuel Darias, nombre asentado incluso en el ámbito internacional, Patricio Ducha, creador junto con Darias del primer Salón del Cómic de Santa Cruz de Tenerife, y que demostró su pasión por el cómic en su vistosa corbata o el presidente de la Sectorial, Alejandro Casasola. No faltaron otros habituales como la exdirectora de la Vitrina de Valonia, Lysbeth Daumont, los expertos Antoni Guiral y Pepe Gálvez, el fundador y director de Tebeosfera, Manuel Barrero, los fundadores de la asociación Percebe, Juan José Jiménez y Elías García, el historietista Jorge García o el autor de cabecera de la Fundación, Eduardo González.
Entre el público también se pudieron ver a auténticos apasionados como el impulsor de Viñas y Viñetas, Santiago Suárez que se ha convertido en una original e imprescindible cita para los tinerfeños, y por la que han pasado ya gran parte de los principales autores españoles. Tampoco faltaron colaboradores de la Fundación como el guionista, Francisco de Zárate o el ilustrador Mot e incluso un señor que pasaba por allí, parecía estar muy interesado y tenía un sorprendente parecido a Ibáñez.
Y desde luego si hubo alguien cuya presencia era imprescindible fue la de un radiante JL Martín quien inauguró una retrospectiva que abarca ya medio siglo y estará abierta hasta el mes de junio en la propia sede. El propio autor, situado en las primeras líneas del mundo del cómic español, se tenía que pellizcar para creer lo que estaba pasando antes sus ojos.
También debería hablarse del fundamental papel que Francisco Pomares, junto con Lucas Morales, tienen en la cadena de milagros que se están sucediendo durante los últimos años en el mundo del cómic insular, con trascendencia en otros puntos, pero como no les gusta que se hable demasiado de ellos mismos, mejor lo dejamos aquí.





