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15 de agosto. 2025. Un caricaturista francés dibuja la cara del rey, inmediatamente lo amenazan con condenarlo, entonces pinta otra muy parecida a la anterior y les dice: “Pues me tienen que condenar también por esta”, y luego hace otras dos o tres más, que progresivamente van tomando la apariencia de una pera. El resultado es que al final cuando alguien quería reírse del rey bastaba con pintar una simple pera. La anécdota está recogida en uno de los treinta libros que el caricaturista catalán, Jaume Capdevilla Kap ha recopilado sobre la historia de esta particular forma de retratar a los demás, exagerar ciertos rasgos y acabar burlándose del personaje de una manera más o menos indirecta y más o menos sutil. Kap ha desarrollado una larga carrera que abarca ya tres décadas, de hecho no se ha dedicado a otro trabajo en su vida, en las que ha publicado de forma regular en periódicos como La Vanguardia, Mundo Deportivo, El Mundo y El Jueves, entre otras muchos, adaptándose al correspondiente formato pero en todo momento siendo reconocible en el fondo. Durante estos años ha recibido una larga serie de cartas en las que se recogen críticas despiadadas y también elogios, alguno incluso desde la Casa Real, que han crecido de forma exponencial debido a las facilidades con las que hoy se envían mensajes. Sus dibujos son de una elevada carga crítica, frente a los cuales el lector no sabe si reír, indignarse o acabar desesperado pero que en cualquier caso mueven a reflexionar, precisamente su  objetivo. Cuando se le pregunta con qué sector se lleva peor esta es su respuesta.