La XV edición de la Feria del Manga y Comic-Can ha convertido durante tres días el corazón de Las Palmas de Gran Canaria en un enorme punto de encuentro para aficionados al manga, el cómic, el anime, los videojuegos, el cosplay y la cultura joven.
Hay ocasiones en las que un festival cambia de escenario y, lejos de perder identidad, consigue ganar una completamente nueva. Eso es precisamente lo que ha ocurrido este año con la Feria del Manga y Comic-Can de Las Palmas de Gran Canaria. Durante los días 2, 3 y 4 de octubre ha abandonado temporalmente su ubicación habitual en el Recinto Ferial de Las Palmas para instalarse en pleno corazón de la capital grancanaria.
El motivo son las obras de reforma que se están llevando a cabo en el recinto ferial. La alternativa, sin embargo, ha resultado ser mucho más que un simple cambio de ubicación. El parque de San Telmo se ha convertido durante todo el fin de semana en el epicentro de una celebración que ha llevado todo tipo de manifestaciones relacionadas con los mundos de el manga, el cómic, el cosplay, el anime, el libro fantástico, los juegos de rol, el K-pop, las series y las películas que apasionan en la actualidad a los jóvenes, y a muchos no tan jóvenes. Familias enteras se han dejado aconsejar para dirigirse al centro de la ciudad y disfrutar de esta amplia oferta en sus calles.
Y hay que reconocer el mérito de la organización: en lugar de dejar en suspenso el festival mientras duren las obras, ha asumido el reto de trasladarlo al centro de Las Palmas de Gran Canaria y conseguir que los aficionados siguieran acudiendo a su cita anual. El resultado ha sido un evento repartido entre el parque San Telmo y el Castillo de Mata, dos espacios muy diferentes que han terminado funcionando como escenarios complementarios de una misma aventura.
Una entrada que ya promete
Nada más llegar al parque de San Telmo queda claro que aquí no se viene únicamente a mirar. Toda la zona está acotada para la celebración y, en el área de entrada, se concentra una auténtica batería de puestos comerciales. Alrededor de una veintena de carpas ofrecen cómics, manga, libros, anime, figuras, merchandising, vídeos y todo tipo de objetos capaces de provocar ese inevitable «sólo voy a echar un vistazo» que rara vez termina siendo cierto.
La zona de firmas completa este primer recorrido y permite acercarse a algunos de los ilustradores, dibujantes, autores y actores participantes.
Después llega uno de los espacios imprescindibles en cualquier convención: el lugar donde descansar, comer y comentar con los amigos lo que se acaba de descubrir. La oferta gastronómica incluye varios food trucks de comida callejera y diferentes puestos especializados en cocina oriental. Ramen, dulces, golosinas y otros productos procedentes de Japón y otros países asiáticos completan una propuesta pensada para mantener las fuerzas durante una jornada que, para muchos visitantes, empieza a las 10 de la mañana y puede alargarse hasta última hora.
Artistas, asociaciones y mucha cultura
Uno de los espacios con mayor personalidad propia es la Artist Alley, que en esta edición se extiende a lo largo de tres calles, de las que se suelen usar habitualmente para pasear entre los jardines del parque, y reúne a artistas e ilustradores que muestran y venden directamente su trabajo. Profesionales como Ero Pinku, Juapi coffee art, Dibujante Nocturno, Elora, Andreass Moon o Nivaria Handmade junto a jóvenes artistas ilusionados por mostrar sus obras en todo tipo de formatos pero siempre con el comic y el manga como inspiración. Cerca de 100 pequeños rincones donde encontrar siempre algo espectacular.
A su alrededor se despliega buena parte de la programación del festival, con un amplio escenario, zonas de actividades y juegos y la presencia de diferentes asociaciones vinculadas al mundo del cómic, la fantasía y algunas de las grandes franquicias de la cultura popular, entre ellas Star Wars. Es precisamente esa mezcla la que define buena parte de la personalidad de este encuentro.
El manga convive con el cómic europeo o los superhéroes americanos; el anime comparte espacio con los videojuegos; la fantasía heroica y medieval se da la mano con Star Wars y comparten protagonismo con personajes llegados directamente de las pantallas en todo tipo de formatos. Y todos parecen sentirse cómodos en el mismo universo.
El Castillo de Mata: una segunda sede con mucho que descubrir
Pero si San Telmo concentra buena parte de la actividad exterior, el Castillo de Mata ofrece una experiencia completamente diferente. Más tranquila, más pausada. El histórico recinto, acondicionado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para acoger parte de la actividad cultural de la ciudad, alberga varias exposiciones que son, por sí mismas, motivo suficiente para acercarse hasta allí.
Masters del Universo, Conan el Bárbaro, Berserk, un homenaje al gran ilustrador Frank Frazetta y El Señor de los Anillos cuentan con espacios expositivos repletos de figuras, objetos y elementos relacionados con estas grandes universos. Son exposiciones que apelan directamente a la nostalgia de varias generaciones de aficionados y que permiten contemplar de cerca auténticas piezas únicas, colecciones atesoradas por grandes aficionados y vinculadas a algunos de los universos fantásticos más reconocibles de la cultura popular.
Pero quizá uno de los viajes más interesantes sea el que propone la exposición dedicada a los videojuegos retro, la zona de videoconsolas de todas las épocas, la zona de juegos de mesa o de rol en vivo en un campamento medieval levantado para esta actividad y que compartía espacio con otra zona Star Wars.
Las máquinas recreativas y consolas de otras épocas están perfectamente conservadas y en funcionamiento, y permiten recuperar una experiencia que para muchos visitantes pertenece ya a la memoria, pudiendo jugar partidas de sus juegos favoritos de antaño. Y aquí hay una diferencia fundamental: no estamos ante una exposición para contemplar las piezas detrás de una vitrina. Durante unos minutos, el tiempo parece retroceder varias décadas.
Autores, ilustradores e invitados
El programa de invitados también aporta una dimensión especialmente interesante al festival.En la zona de firmas pudimos encontrarnos con autores e ilustradores vinculados a las islas, como Bruno Lanzarote (creador de los Dragones de San Borondon), Alberto Hernández (Isaco, Ezequiel Himes Zombi Hunter, Galdós y la ceguera) y Bea Gutierrez (creadora del cartel de la edición de este año) además de nombres como Victor Santos (Los Reyes Elfos, Polar..) Will Simpson (responsables del Story Board de Juego de Tronos y dibujante habitual de 2000AD y la línea Vertigo de DC) siempre o el ilustrador David Charro, cuyo trabajo está vinculado al universo de Magic: The Gathering, una de las franquicias de cartas coleccionables más importantes del mundo.
El programa de invitados se completa con profesionales procedentes del mundo del doblaje, actores de voz como Roger Pera (la voz en español de Tobey Maguire aka Spiderman) o Jaime Roca (la voz de Monkey D. Luffy en One Piece).
La presencia de todos estos actores y autores supone, sin duda, uno de esos alicientes que permiten al visitante descubrir que detrás de sus personajes y series favoritas existe todo un mundo profesional de artistas, guionistas, ilustradores y técnicos cuyo trabajo resulta muchas veces desconocido para el gran público.
Cosplay, karaoke y el espectáculo
Y, por supuesto, sería imposible hablar de una feria de manga y cómic sin hablar de cosplay. Concurso de cosplay, concurso de K-Pop, Concurso de Idol Dream y por supuesto la presencia de reconocidos cosplayers como Yuki Ichiro, Jud, Neptuny, Lolo y muchos más. Todo ello ha ocupado buena parte de la programación durante las tres jornadas.
Pero el verdadero desembarco llegó el domingo a las 12:00 h. La calle de Triana, uno de los grandes ejes comerciales de Las Palmas de Gran Canaria, desde San Telmo hasta el Teatro Pérez Galdos, se convirtió en escenario de un multitudinario desfile de cosplayers. Durante un buen tramo de la jornada, los personajes abandonaron las carpas y los escenarios para tomar literalmente la ciudad.
Personajes procedentes del manga, el anime, los cómics, las series, la fantasía y todo tipo de universos de ficción desfilaron por una de las zonas más transitadas de la capital, convirtiendo la calle en una gigantesca viñeta en movimiento. Es probablemente una de las imágenes que mejor resume lo que significa un festival de estas características: aficionados que durante unos días dejan de ser simples espectadores para convertirse en protagonistas de aquello que les apasiona.
Una nueva página para la Comic-Can
La XV edición de la Feria del Manga y Comic-Can ha tenido que enfrentarse a una circunstancia excepcional: abandonar su ubicación habitual y trasladarse al centro de la ciudad. Pero lo que inicialmente podía parecer un inconveniente ha terminado convirtiéndose en una oportunidad. San Telmo ha aportado visibilidad, movimiento y contacto directo con la ciudad. El Castillo de Mata ha añadido un componente expositivo y patrimonial diferente. Con grandes charlas de todos los autores y actores invitados, conferencias y Master Class, abiertas a todo el público y permitiendo un acercamiento directo de los aficionados con los creadores de sus personajes favoritos. Y Triana ha demostrado, con el desfile de cosplayers, que la cultura del cómic, el manga y el anime puede salir de los recintos especializados y ocupar las calles.
Esta podría ser la principal conclusión de esta edición. Porque durante tres días Las Palmas de Gran Canaria no sólo acogió una feria dedicada al manga y al cómic: se convirtió en el escenario de una celebración de la cultura en todas sus formas sin miedo a compartir espacio con todos los habitantes de la ciudad.
Así que para el próximo año queremos más y mejor. Quedan muchas páginas por escribir sobre la Feria del Manga y Comic Can de Las Palmas de Gran Canaria, por lo que la única forma que se nos ocurre de acabar esta crónica es escribiendo: Continuará…