La película debut de Alejandro Amenábar reflexiona sobre cómo se trata la violencia en los medios de comunicación.
En 1996 a un estudiante de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Madrid se le presentó la oportunidad de rodar su primer largo tras haber llamado la atención de José Luis Cuerda, director y guionista español, con uno de sus cortos. Ese estudiante era un joven Alejandro Amenábar, que aún cursando el último año de la carrera aprovechó la ocasión e hizo una de las obras insignia del cine español como es Tesis.
Con inspiraciones confesas en Coma de Michael Crichton o Vestida para Matar de Brian de Palma, Amenábar utilizó las cintas snuff —generalmente vídeos cortos donde se graban mutilaciones, asesinatos o torturas reales— como excusa argumental para reflexionar cómo se trata la violencia en los medios audiovisuales. El director, también descontento con el profesorado de la Facultad quiso mostrar ese ambiente universitario donde la teoría está totalmente separada de la práctica.
En la película, Ángela está haciendo su Tesis sobre el impacto de la violencia audiovisual en el entorno social y le pide a su tutor extraer contenido violento del archivo de la facultad. El tutor accede y, al buscar en el archivo, descubre una puerta que da a unos túneles. Tras recorrerlos, da con una pequeña habitación donde encuentra unas misteriosas cintas. Al reproducir el contenido fallece de un ataque de asma e inicia la trama y la reflexión de la historia.
A través de los personajes y el entorno se reflejan las distintas miradas posibles que puede tener la sociedad en relación a los contenidos violentos. Chema, interpretado por Fele Martínez, que debutó con esta película, representa a la gente que busca y disfruta de este material audiovisual. Por el contrario, Ángela, interpretada por Ana Torrent, excusa su curiosidad por la violencia audiovisual en la realización de la tesis, aunque, como ella, cualquiera puede tener interés en lo prohibido o inmoral.
El director, que hasta aquel entonces había realizado solo tres cortos, el último con el también debutante en Tesis Eduardo Noriega, planteó una reflexión sobre la exposición a contenidos violentos que sigue siendo vigente hoy en día. Similar a lo que planteó David Cronenberg en Videodrome, la curiosidad humana sumada al fácil acceso de estos contenidos, a veces incluso involuntario y sumado a las redes sociales, genera una insensibilización en la sociedad que desvirtúa los límites sobre lo que vemos o no.
Con solo cinco semanas de rodaje y dándole especial importancia a la imaginación, que oculta más maldad de lo que vemos, Amenábar se consagró como uno de los directores más importantes para el cine nacional. Con obras como Abre los Ojos —luego adaptada en Hollywood con Vanilla Sky— o Mar Adentro, película con más premios Goya de la historia con 14 cabezones, el director sentó unas bases de una escuela con influencias internacionales que en España no estaban tan presentes.






















