‘El protocolo’ (2026), de Ernesto Priego, quien nos ofrece un relato de ciencia ficción distópica que conjuga tintes humorísticos con space opera, narrado en un potente blanco y negro.
La novela El planeta de los simios, escrita por el francés Pierre Boulle, fue publicada por primera vez en francés por la editorial Julliard en 1963. En 1968 fue adaptada al cine en la conocida película de Franklin Schaffner, cuyo impacto generó numerosas secuelas, series de televisión, un remake, un reboot y varias series de cómics que extienden su influencia hasta la actualidad.
El cómic El protocolo (Desfiladero Ediciones, 2026) es un evidente homenaje de Ernesto Priego a las historias de primates humanizados. El protocolo es ciencia ficción, pero con matices cómicos. Priego, a pesar de la notable dosis de nostalgia, no elude la actualidad en los temas, en la construcción de los personajes y en el dibujo, en el que se ve la herencia de su paso por El Jueves y de sus anteriores historietas humorísticas. Su ciencia ficción tiene más de ficción que de ciencia, pero juega, como se jugaba antaño, a que parezca que tiene una base sesuda. Con semejante combinación, no hay lugar para el aburrimiento.

El protocolo comienza con una larga escena que sirve casi como un relato en sí mismo. Da la sensación de que Priego no se está guardando nada, pero lo hace, para contar una historia mucho más compleja, en la que entran en juego la lucha de clases, la represión policial y otra serie de cuestiones que hacen que El protocolo sea mucho más. El protocolo es una locura descabellada que se asienta en su escenario de ciencia ficción para que nos parezca creíble pero, a partir de ahí, no deja de crecer con suma inteligencia, aportando un toque todavía más gamberro a un conjunto que termina dejando un sabor de boca inmejorable.
El dibujo de Ernesto Priego en blanco y negro es realmente apropiado y funciona muy bien para que la parte de ciencia ficción se entienda mejor. Siendo una historia desarrollada en un escenario tan abierto, sorprende que Priego sea capaz de transmitir tanto con los primeros planos, desde la sensualidad de la protagonista femenina de la historia hasta el salvajismo de los primates, pasando por los arquetipos sobre los que se asientan los personajes masculinos, otro de los elementos que hace que El protocolo sea divertida incluso antes de ahondar en ninguna de las cuestiones que aborda. Las onomatopeyas, clásicas, culminan ese viaje al pasado tan entretenido que nos propone Priego, en un cómic que acaba siendo más de lo que puede parecer a simple vista gracias a una historia bien trabajada que se impulsa más allá de esa secuencia inicial o de un gag concreto, unos personajes bien interpretados y un dibujo bastante atractivo que apela por igual a lectores de los que llevan años por aquí y a los que quieran entretenerse con algo nuevo y fresco.

En este cómic distópico se nos narra cómo nuestro planeta Tierra sufre un colapso en toda regla. Ante este cataclismo se hace obligado buscar nuevos lugares donde perpetuar la especie humana. El cosmonauta Daniels llega a un planeta con una atmósfera propicia, dispuesto a hacer una exploración. Le acompaña la androide orgánica Sally. Se encuentran con que el planeta está habitado por unos primates, los cuales también tienen toda una disyuntiva que resolver. Por si no hubiese suficientes complicaciones, a dicha misión se suman también otros humanos con aviesas intenciones.
El protocolo es un relato de ciencia ficción que conjuga humor y space-opera con un potente blanco y negro de Ernesto Priego. Se abre con El protocolo una nueva colección en Desfiladero dedicada a nuevas obras dentro del panorama del cómic actual.
Ernesto Priego (Barcelona, 1965), iniciado en la ilustración y el cómic en el fanzine Barzelona, tras su paso por la ilustración publicitaria, se dedicó a la caricatura y el humor gráfico. En el año 2018 entra a colaborar en la revista El Jueves hasta el 2021. En su faceta de caricaturista ha ganado en tres ediciones, el tercero, segundo y el premio especial del World Humor Awards, además del premio especial del The World Festival of Humor de Calarasi (Rumanía). En 2022 participó en el libro colectivo Caricaturistas de profesión. Como dibujante, ha firmado el álbum Jorge Semprún. El hombre que arriesgó (Desfiladero), sobre un guion de Pepe Gálvez.






















