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Batman y Robin Hood

Días de Cómics

7 junio, 2026

Batman y Robin Hood

Green Arrow: El cazador acecha (1987), de Mike Grell, quien fue el autor que se quedó al cargo de actualizar y relanzar a este personaje después de las Crisis en Tierras infinitas.

Hay personajes de cómic que desde su primera aparición logran transformarse en iconos. Pero estos casos son realmente excepcionales, muchas creaciones tardan en asentarse, su verdadero potencial y madurez se deja ver con el tiempo y en manos de los autores apropiados para desenterrar su auténtica personalidad. En DC Comics, uno de los casos más llamativos sería Green Arrow, personaje creado en 1941 en las páginas de More Fun Comics por el guionista Mort Weisinger y el dibujante Greg Papp que en sus orígenes nació como una mera fotocopia de Batman, un intento de replicar el éxito de este que llevaría a sus creadores a dotarlo de un carácter, unos gadgets y modus operandi sospechosamente similares a los de Batman.

El homenaje a Batman encubrió la que había sido la referencia inicial de Green Arrow, la figura del legendario héroe inglés Robin Hood, con su defensa de las causas perdidas y su férrea conciencia social. Esta metamorfosis se produciría durante la década de los años sesenta y sería propiciada por Dennis O’Neil y Neal Adams, quienes actualizarían estéticamente al arquero esmeralda y le dotarían de una personalidad inspirada en Hawkeye de Marvel Comics.

En 1987, el cómic de superhéroes se oscurecía y se hacía más adulto. Los aficionados se decantaban por las historias más urbanas y sombrías, por las narraciones en off imitando las novelas noir, la acción realista y con mayor dosis de violencia y la presencia de temas como las drogas, el SIDA… Comenzaban a tocarse formatos que posibilitaban un papel de mayor calidad y nuevos tratamientos del color.

Aquel mismo año, vio la luz Green Arrow: El cazador acecha, serie limitada del atípico guionista y dibujante Mike Grell. El talento de este autor le permitiría en solamente tres números dar un nuevo vuelco a la historia del arquero de DC Comics sumergiendo al personaje en un relato mucho más sórdido y oscuro que nada que hubiese tenido que afrontar hasta la fecha, exiliándolo de la ficticia Star City para asentarlo en la más palpable y real Seattle desprovista de villanos coloridos y superhéroes pero dotada de delincuentes, malhechores y empresarios corruptos mucho más terribles y peligrosos.

No solamente se deshizo del arsenal de flechas trucadas que solía utilizar el arquero, sino que sustituyó la galería de villanos por delincuentes y criminales más cercanos a la realidad. En ello consistía el nuevo enfoque, en acercar a Queen al mundo urbano en el que se iba a desenvolver desde entonces, enfrentándose a problemas que se desprenden del superlativo súper en favor de los conflictos mundanos. La muestra más definitoria del cambio es la línea que cruza el arquero al matar a sus enemigos, algo que sucede por vez primera en El Cazador Acecha.

Green Arrow, un héroe del que nadie había esperado nada, reclamaba su independencia después de haber evolucionado lo suficiente para ser capaz de lidiar con su madurez, su crisis de mediana edad, y confrontar cara a cara temas más serios y adultos. La época para divertirse y permitirse ser un irresponsable había pasado a mejor vida, ya no cabía ser timoratos y no había espacio para errores, Green Arrow: El cazador acecha era un paso adelante y su éxito lograría lo impensable: el ahora vigilante y cazador urbano de Seattle sería premiado con su primera y merecida serie regular desde 1941, y Mike Grell se quedaría durante una buena temporada en ella manipulando y trastocando todo el universo conocido del comprometido héroe.

El apartado gráfico, con dibujo y tintas de Mike Grell con la ayuda puntual de Lurene Haines y el color de Julia Lacquement, se aleja del concepto de cómic de superhéroes clásico, pero su responsable demuestra conocer el medio sorprendiendo con una narrativa elegante y estilizada, pese a ciertas licencias anatómicas, eludiendo siempre que puede el encorsetamiento de la viñeta y planteando todo el conjunto casi como un libro de ilustraciones. Estos lápices ayudan a representar el insano y turbulento escenario en el que se desarrolla la tragedia, y hacen inmediatamente sentir y comprender al lector que sus personajes han perdido esa zona de confort a la que suelen agarrarse para preservarse y esconderse de cualquier riesgo.

La próxima semanaLas Colinas Negras (1963), de René Goscinny y Morris, trigésimo sexto álbum de la serie Lucky Luke, e inspirado en los acontecimientos históricos del verano de 1874.

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