‘En vela (2025)’, de Ana Penyas, es un retrato de actualidad sobre el insomnio, en una historia coral que trata sobre los nocivos efectos que tiene este implacable mal en nuestros días.

Contar ovejas es un ejercicio mental que usan algunas personas para inducirse el sueño. En la mayoría de las representaciones de la actividad, quien lo practica visualiza una serie interminable de ovejas idénticas saltando sobre una cerca, mientras las cuenta mientras lo hace.
Ana Penyas (Valencia, 1987) debutó con Estamos todas bien (2017), que contaba las historias de nuestras abuelas, y le valió el Premio Nacional de Cómic de 2018. Un trabajo al que siguió Todo bajo el Sol (2021), que aborda los problemas de la masificación y la especulación del turismo ha provocado en los pueblos del Levante valenciano durante décadas y que le sirvió para hacerse con el Premio ACDCómic en 2021. Dos cómics de una enorme calidad que sitúan el listón muy alto a En Vela, su tercer cómic que como los anteriores está publicado por Salamandra Graphic, y que aborda el problema del insomnio que sufren una enorme cantidad de personas.

Ana Penyas indaga en las causas del trastorno del sueño a través de una historia que transcurre a lo largo de seis noches y un día y en las que podemos ver cómo personas de diferentes orígenes, condición social y económica tienen que lidiar con sus noches eternas. Una radiografía que se convierte en un listado de los miedos que atenazan la sociedad donde las mentes de los protagonistas se llenan de preocupaciones cotidianas como la precariedad laboral, las desigualdades sociales, el racismo, el machismo, los problemas económicos o la incertidumbre por un futuro cada vez más complicado y desesperanzador.
Además de informarse consultando diferentes libros y a especialistas en la materia, Ana Penyas también ha recogido el testimonio de amigos y de conocidos. Este cómic es un crisol de la sociedad actual, donde podemos ver los problemas que afronta una joven para conseguir su primer trabajo, los de una diseñadora como autónoma, los de un joven que trabaja en un almacén preparando pedidos o los de personas sin hogar que deben medicarse para conseguir dormir. Un problema que no ocupa portadas de los periódicos ni abre telediarios, pese a afectar a una enorme cantidad de personas. Cada una de las escenas que protagonizan estos personajes tiene una identidad visual y forma de narrar e incluso caligrafía completamente diferentes que refleja todas esas diferencias que existen entre ellos, aunque compartan un problema común.

En vela no obvia otros factores que causan insomnio, como la hiperconexión digital, el uso desproporcionado de las pantallas o esa cultura de la inmediatez que provoca gran ansiedad. También aborda un problema ligado al insomnio: el abuso de los ansiolíticos, siendo España uno de los países que lideran su consumo.
En vela está estructurado en siete capítulos, uno por cada noche que narra, al principio de cada uno tenemos dos páginas mudas en las que vemos como se dormía en diferentes periodos históricos de forma que somos testigos de la evolución de la forma de dormir. Gracias a estas páginas vemos que pese a la evolución de la sociedad siempre se ha dado una diferenciación entre las clases, y es que, a lo hora de dormir el dónde, el cuándo, el cómo y el con quién también son muy importantes. Un recurso que nos deja ver que estamos ante alguien que domina los mecanismos del medio y no se acomoda. Estamos ante una obra en la que prima la legibilidad. Estamos ante un cómic que se desarrolla sobre todo de noche obligándola a usar mucho más los tomos oscuros, a diferencia de los que veíamos en su anterior obra en la que la luz del Mediterráneo lo inundaba todo. En esta obra también nos encontramos con escena oníricas en las que Penyas da rienda suelta a su imaginación y a diferentes técnicas para acentuar la diferenciación entre cada personaje.

Tomando como base el problema de insomnio que sufren cientos de personas en España, Ana Penyas hace un completa radiografía de la sociedad que provoca esos problemas de salud. Una sociedad en la que el capitalismo salvaje quita el sueño a muchas personas por las prisas, la tecnología y la precariedad a todos los niveles. En vela nos confirma de nuevo que estamos ante una de las historietistas llamada a escribir una página de oro en el medio gracias una enorme capacidad para sacar a la luz y analizar desde una visión muy crítica algunos de los problemas que asolan la sociedad actual.
La próxima semana: Ai Shite Night (1982), de Kaoru Tada, una historia de amor ambientada en el mundo del rock que cautivó a los jóvenes otakus de la época.






















