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En prácticas

12 marzo, 2026

El extraño despertar de Bella Baxter: la libertad de aprender a vivir, por Andrea De León

Una fábula fantástica sobre descubrir el mundo sin prejuicios.

De la clásica novela Pobres criaturas, del autor escocés Alasdair Gray, surgió su adaptación a la pantalla bajo el mismo título en 2023. Una película de ciencia ficción y comedia ambientada en una versión fantástica y ucrónica del siglo XIX, con una estética victoriana combinada con elementos de steampunk y numerosos detalles bizarros e irreverentes, protagonizada por Emma Stone, quien suma otra obra a su maravilloso repertorio previo para deleitarnos otra vez con su actuación — por la que ganó el Óscar en la categoría a Mejor Actriz—. Yorgos Lanthimos, característico por las pinceladas surrealistas en sus trabajos, fue el encargado de dirigir este largometraje.

En un pasaje del libro se dice que “la vida humana es una enfermedad esencialmente dolorosa que solo la muerte puede curar”, y esta cita supone también una forma de definir el camino de Bella Baxter, el personaje principal. Su travesía comienza cuando el doctor Godwin Baxter (Willem Dafoe) encuentra bajo un puente el cuerpo de una mujer embarazada que se había suicidado, este se la lleva a su clínica y decide sustituir el cerebro del bebé que crecía en su vientre por el de su propia madre dentro de su propio cráneo. Como resultado, nacería en el cuerpo de una mujer adulta, aunque su edad real obviamente no se correspondía con la de su físico. “No sabía nada de la vida que había abandonado salvo que la odiaba tanto que había decidido dejar de ser para siempre”, afirma Godwin mientras explicaba el porqué del trasplante. La película muestra la evolución del crecimiento mental de la protagonista a medida que descubre el mundo y sus dificultades mientras desafía las normas sociales preestablecidas, sobre todo en temas de sexualidad, moral y comportamiento.

Bella es un personaje curioso, ingenuo, profundamente libre, con un carácter transgresor que descubre lo que le rodea sin los sesgos que normalmente condicionan a las personas y que cuestiona lo que la sociedad espera de ella. “Si conozco el mundo, puedo mejorarlo”, asegura en un momento de la historia. Durante su viaje, conoce a muchas personas que la ayudan en su desarrollo personal, de una forma u otra, mientras se encuentra con diversos problemas como el maltrato, la explotación sexual o la pobreza extrema. Unos de los que más marcaron su evolución fueron Martha von Kurtzroc (Hanna Schygulla) y Harry Astley (Jerrod Carmichael), aunque también hay que subrayar el impacto de Duncan Wedderburn (Mark Ruffalo), un mujeriego pretencioso y posesivo que es quien se lleva consigo a la protagonista en un primer momento para explorar el mundo. El argumento plantea una crítica a las estructuras sociales y morales de la época, especialmente en lo referente al papel de la mujer y a las relaciones de poder.

No obstante, el uso del ojo de pez en algunos momentos específicos, de zooms violentos y escenas exageradamente gráficas, en ciertas ocasiones incluso desagradables, hace de esta una película con una narrativa un tanto arriesgada, donde el estilo visual a veces supera a la historia, pero sigue resultando increíblemente fascinante. En este apartado, la cinta también destaca por su particular colorimetría. Lo que más evidente resulta es cómo logra reflejar el paso de la niñez al comienzo del proceso de maduración con el paso del blanco y negro a colores muy vívidos durante el paso de Bella por lugares como Lisboa o el barco. En París, por el contrario, empiezan a coger un tono más suave y natural. Cada escena y cada destino presentan localizaciones únicas y muy bonitas estéticamente, además de poco convencionales.

Asimismo, se encuentran referencias literarias diversas como la de la bolsa de viaje de Oscar Wilde —uno de los elementos centrales de la obra teatral de comedia La importancia de llamarse Ernesto—. A todo ello se suma una banda sonora inquietante, que recuerda en algunos momentos a la de Indika, y poco convencional que refuerza el carácter extraño y fantástico de la película.

En definitiva, esta película exhibe una puesta en escena llena de metáforas y sentimientos encontrados en Bella y su camino en la búsqueda de descubrir la realidad del mundo tras salir de las paredes de la casa del doctor Godwin, lo que convierte su travesía en una reflexión sobre el descubrimiento personal y la libertad individual. La película combina momentos absurdos y humorísticos con reflexiones bastante profundas sobre la naturaleza humana. Una propuesta innovadora y surrealista que desafía las convenciones narrativas y deja una honda impresión en el espectador.

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