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Imágenes, volúmenes y, además, palabras

2 junio, 2025

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2 junio, 2025

La diatriba existencial contra los Masters del Universo™ cinematográficos. Textos para una exposición

La diatriba existencial contra los Masters del Universo™ cinematográficos. Textos para una exposición

El poeta británico Alexander Pope (1688-1744), poeta, traductor de Homero y lúcido crítico de la sociedad de su época, formuló la siguiente frase: “Errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios”. Se trata de uno de esos enunciados que, por muy trillado [Del part. de trillar. adj. Común y sabido.] que nos pueda sonar, no ha perdido un ápice de validez, por muchos siglos que hayan transcurrido desde entonces.

Otra cosa bien distinta es tratar de emular esa misma capacidad para entender el funcionamiento de los engranajes de la sociedad humana en este tiempo presente, simplificándolo todo con una suerte de floridos adjetivos, muchos de ellos con pretensiones de emular el mismo verbo fluido del que hiciera gala el bardo británico que satirizó a sus coetáneos, en prosa y en verso, todo sea dicho.  

¿Y por qué digo esto? Pues por la costumbre que se tiene, cada vez más a menudo, de tratar de rescatar y/o reivindicar aquello que en su momento se criticó, vilipendió y/o, simplemente IGNORÓ, colocándole en su enunciado el término “de culto”. Se presupone que, al hacerlo, se le purifica de los agravios anteriormente sufridos y, como diría el sin par Mortadelo, “pelillos a la mar”.

Sin querer entrar en disputa con la sapiencia de la inmortal creación de Francisco Ibáñez Talavera (1936-2023), la historiografía hay que tomársela un poco más en serio y ser capaces de admitir que buena parte de las formulaciones y opiniones que se vierten en nuestra sociedad están sustentadas, solamente, en los prejuicios [del lat. praeiudicium ‘juicio previo’, ‘decisión prematura’. m. Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.] de quienes han sido sus emisores.

Ejemplos “son legión”, pero me ceñiré al que ahora mismo nos ocupa. En el momento de su estreno, quienes se “dignaron” a escribir sobre la película Masters of the Universe™, dirigida por Gary Goddard -cuya batuta la financió el infausto sello cinematográfico The Cannon Group®, Inc.-, recorrieron todos y cada uno de los estereotipos que, por entonces, debía soportar cualquier película de una temática similar. De esa forma, se cimentaba el prejuicio de que dichas producciones eran TODAS una basura, sin excepción.

Dicha aseveración se confirma con los datos en la mano, a tenor de las recaudaciones de otras tantas producciones de corte fantástico que se estrenaron en aquella misma década. En dicha lista, sólo lograron ser rentables títulos tales como Beastmaster (El señor de las Bestias, 1982), Willow (1988) y The Sword and the Sorcerer (Cromwell, el rey de los bárbaros, 1982), en especial esta última, quizás la más irregular de todas.

El resto de las propuestas, entre ellas, Legend del director Ridley Scott y Ladyhawke (Lady Halcón), dirigida por Richard Donner, se saldaron con fracaso mucho mayor que el que cosechara Masters of the Universe™.  Y dicho esto, The Cannon Group®, Inc. era un estudio que, si se caracterizaba por algo, era por no gastarse mucho dinero en las películas que producía, salvo en este caso particular. Para la ocasión, sus responsables invirtieron la astronómica cantidad de 22.000.000 dólares de la época para hacer dicha adaptación cinematográfica1.

Tampoco hay que pasar por alto que buena parte del montante presupuestario se lo llevaron por delante unos efectos visuales muy dignos. Richard Edlund, uno de los pilares sobre los que se sustenta la mítica Industrial Light and Magic, fue uno de los responsables de los efectos visuales.  Además, había que pagar a su legítima propietaria, la multinacional juguetera Mattel®, Inc., los derechos de los personajes que luego se vieron en la gran pantalla2.

Esto tampoco fue óbice ni cortapisa para que Mattel®, Inc. -la empresa que comercializó la línea original de muñecos y accesorios, a principios de la década de los años ochenta del pasado siglo XX- pusiera más de uno/dos/tres inconvenientes en cuanto a qué personajes se podían llevar a la pantalla y cuáles no… Ello obligó al equipo de producción a tener que reformular el primer planteamiento argumental y a desarrollar nuevos personajes, tal y como es el caso del inventor, nigromante y visionario Gwildor o del despiadado e implacable Blade.

Cierto es que los efectos visuales en aquellos años estaban todavía muy lejos de poder ofrecer lo que hoy cualquier producción de cine y/o televisión tiene a su alcance, por mucho que les cueste reconocerlo a los más puristas, aquellos que siempre quieren tener la última palabra, por mucho que la realidad les muestre todo lo contrario.

Tales disquisiciones, las cuales trascendieron tiempo después, tampoco nos deben hacer perder de vista otro hecho, el cual sólo sirvió para consolidar los prejuicios anteriormente citados. El que la fuente de la película protagonizada, en su papel principal, por un todavía desconocido Hans «Dolph» Lundgren fuera una línea de juguetes que había revolucionado el mercado en tan sólo un lustro, se me antoja una osadía de tal tamaño que poco les faltó a los articulistas de la época para llamar al padre Lankester Merrin, para purificar las salas en donde la película se llegó a proyectar.

Quedaban eones para que la sociedad contemporánea aceptara en su discurso a la fantasía heroica, oscura y arcana o mitológica, como una disciplina narrativa más, al igual que el gusto por coleccionar pedazos de plástico con múltiples formas y colores, sin tener en cuenta la edad de quien lo hiciera.

Al final, la hasta ahora única adaptación a imagen real de los personajes de los Masters del Universo™ se saldó con un relativo fracaso de taquilla, injusto por el producto final y por su capacidad por demostrar la capacidad de evolución del trabajo que desarrollara el trío de Rogers Sweet, entonces responsable del departamento de diseño de Mattel®, Inc.; el ilustrador y diseñador conceptual T. Mark Taylor; y el también ilustrador Rudy Obrero, en un medio totalmente distinto a aquel para el que fue diseñado el universo de Eternia3.

De ahí que piense que puede servir como un acto reivindicativo puntual, pero sigue sin ser suficiente, considerar a la película de Gary Goddard como una cinta “de culto” y darle, tal y como expresó, Andy Warhol, “los/sus quince minutos de fama”, en cualquier festival o encuentro cinematográfico de todo tipo y condición4.

Y no lo es, porque tales iniciativas no ayudan a corroborar, de forma sólida, la impronta de ésta y de otras tantas películas de temática similar, las cuales se estrellaron contra la sinrazón, la ignorancia y la mediocridad de una sociedad empeñada, antes y ahora, en imponer un pensamiento único, en vez de fomentar el espíritu crítico y la libertad de creación.

Habrá quien diga que hay cosas más importantes de las que preocuparse… Yo les digo que se vean, y presten mucha atención, la secuencia final de la película protagonizada por He-Man™ y los Masters del Universo™ para entender que nos hacen falta una buena pléyade de héroes para enfrentarnos a Skeletor y sus despiadados secuaces. Hoy en día, sin embargo, el megalómano y déspota villano de Eternia no tiene que esconder su rostro bajo un frontispicio demacrado y pálido5.

Eduardo Serradilla Sanchis

Helsinki, marzo del año 2025

Notas:

1-. Si se toman en consideración las cifras publicadas en su momento, Ladyhawke sólo recaudó 18.500.000 dólares, frente a los 20.000.000 que costó, dos menos que la producción del estudio The Cannon Group®, Inc. Por su parte, Legend sólo logro recuperar 15 de los 24 millones que invirtieron en su producción. El caso de Dragonslayer (El dragón del lago de fuego) es similar. Su recaudación de 14.000.000 dólares se quedó corta para amortizar los 18.000.000 invertidos en su producción y en sus costosos efectos visuales.

No obstante, el fracaso más sonado e injusto es, sin duda, el caso de The Black Cauldron (Tarón y el caldero mágico), una propuesta del estudio Disney, adulta y muy bien resuelta, que ni siquiera pudo amortizar la mitad del dinero invertido: 21.000.000, frente a los 44.000.000 de dólares que le supuso al sello del cinematográfico del ratón Mickey.

2-. Quien también trabajó, acreditado como “special designer”, fue Jean ‘Moebius’ Giraud.

3-. En enero del presente año 2025, empezó en Londres el rodaje de una nueva adaptación cinematográfica, bajo la dirección de Travis Andrew Knight, después de una década, larga, de anuncios y desmentidos.

4-. La frase completa es “En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos”, pronunciada por el icono del arte pop durante la inauguración de una exposición en la capital de Suecia, Estocolmo, en el año 1968. No obstante, el fotógrafo Nat Finkelstein señala que él fue quien creó esta expresión, cuando estaba en una sesión con Andy Warhol, en 1966, mientras le hablaba de un libro que le había propuesto hacer.

5-. Sorceress: Julie, keep this with you, and Eternia will always be near.

Julie Winston: Thank you. He-Man, Teela, Man-At-Arms…

Teela: Don’t say goodbye. Say Good Journey.

Duncan: It is an old Eternian saying. Live the journey, for every destination is but a doorway to another.

Julie Winston: Good Journey.

Primer Poster (teaser) de la película Masters of the Universe [Masters del Universo] (1987)

The Cannon Group, Inc. present a Golan-Globus production in association with Edward R. Pressman Film Corporation of a Gary Goodard Films.

Director: Gary Goddard.

Guion: David Odell.

Reparto: Dolph Lundgren, Frank Langella, Meg Foster, Chelsea Field, Jon Cypher, James Tolkan, Courteney Cox, Barry Livingston y Billy Barty.

Autor del poster: Anónimo.

© 1987 Cannon Films, Inc., and Cannon International.

Poster oficial de la película Masters of the Universe [Masters del Universo] (1987)

The Cannon Group, Inc. present a Golan-Globus production in association with Edward R. Pressman Film Corporation of a Gary Goodard Films.

Director: Gary Goddard.

Guion: David Odell.

Reparto: Dolph Lundgren, Frank Langella, Meg Foster, Chelsea Field, Jon Cypher, James Tolkan, Courteney Cox, Barry Livingston y Billy Barty.

Autor del poster: Anónimo.

© 1987 Cannon Films, Inc., and Cannon International.

Fotocromos, versión castellana del término anglosajón Lobby Card o Front of the House Card [Reino Unido], preparado por la empresa de distribución Izaro Films, S.A., con motivo del estreno de la película dirigida por Gary Goddard, durante la navidad del año 1987 en nuestro país.

El tamaño original de estas fotografías, las cuales se colocaban a la entrada de los cines y/ o en los expositores que había dispuestos en el interior de los locales, y en un número que podía estar entre las diez y/o doce imágenes, era de 24,5 x 34 cm, en España, mientras que las dimensiones de las versiones anglosajonas eran de 20 x 25 [mini Lobby Card] y 28 x 36 cm [Lobby Card estándar], según el modelo que se decidiera utilizar.

© 1987 Cannon Films, Inc., and Cannon International.

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