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La noche de los muertos vivientes

Días de Cómics

4 febrero, 2024

La noche de los muertos vivientes

‘Los Pitufos Negros’ (1959), de “Peyo”, primer álbum protagonizado por estos entrañables personajes que habían debutado pocos meses antes en la serie Johan y Pirluit del mismo autor

‘Los Pitufos Negros’. / M. G.

En 2023, Los Pitufos, la creación más universal del historietista Pierre Culliford “Peyo”, cumplieron sesenta y cinco años con la misma frescura de siempre. Publicada originalmente en la revista Spirou, la primera aventura en solitario de estos personajes azules es Los Pitufos Negros (1959). Habían debutado en el álbum La Flauta de los Seis Pitufos (1958), de la serie Johan y Pirluit, y la buena acogida hizo que protagonizaran sus propias aventuras, superando en popularidad al resto de las obras de Peyo.

Los Pitufos Negros presenta a los Pitufos un día que uno de ellos es picado por una mosca, y se transforma en un Pitufo Negro, furioso y con ganas de morder Pitufos para convertirlos en Negros. La epidemia se extiende, y Papá Pitufo debe encontrar el remedio entre las pócimas de su laboratorio, o el contagio alcanzará a todos los Pitufos hasta transformarlos en criaturas irracionales y salvajes.

El artista va presentando rasgos característicos de los Pitufos, perfectamente integrados en el desarrollo de la trama. De esta forma, vamos conociendo cómo son estos seres azules, pero no se interrumpe el hilo de la historia en ningún momento.

Alrededor de esta historia hay algunas anécdotas, como la de su publicación en el mercado anglosajón, donde fue necesario cambiar los Pitufos Negros por Púrpuras. Una medida exagerada, ya que realmente no hay nada en esta historieta que se pueda considerar xenófobo. Al menos, sirvió para demostrar que la historia funciona también cambiando el color de los personajes.

Hay que reivindicar que Los Pitufos Negros es precursora de las historias de zombis, ya que su publicación fue nueve años anterior al estreno de La Noche de los Muertos Vivientes (1968), de George Romero, considerada el orígen de todas las películas de zombis, y contiene muchos de los elementos que caracterizan este tipo de películas: la infección que se trasmite por los mordiscos, los seres que tras ser mordidos se transforman en seres descerebrados y agresivos, el grupo que intenta sobrevivir a la epidemia,… Sin duda los paralelismos existen, pero George Romero nunca ha mencionado esta obra entre sus influencias, como sí ha hecho con Soy Leyenda, de Richard Matheson.

Este álbum también contiene las historias El Pitufo Volador y El Ladrón de Pitufos. La primera es una historia de corte humorístico en la que un pitufo se empeña en volar y para ello prueba distintos métodos (pegarse plumas para tener alas, una cometa, una catapulta, pompas de jabón, un cohete,…) con resultados desastrosos. Esta es la más cómica de las aventuras incluidas en este álbum, y marca la tendencia de lo que serán muchas de las aventuras de los personajes, en las que un Pitufo adopta un rol o profesión (rey, ladrón, financiero, …) que justifica la trama. Llama la atención la calidad del humor, que combina con bastante acierto el slapstick y el nonsense. Se trata de un humor completamente blanco, para todos los públicos, que hoy sigue funcionando igual de bien que el primer día.

La última historia es más relevante, ya que es el debut del antagonista de los Pitufos, el mago Gargamel, acompañado del gato Azrael, y conocemos la motivación de Gargamel para perseguir a los Pitufos: forman parte de la receta mágica para conseguir la Piedra Filosofal, capaz de convertir cualquier material en oro. La historia recupera el tono aventurero de Los Pitufos Negros.

Pierre Culliford, más conocido como “Peyo” (Bruselas, 1928-1992), empezó sus estudios en la academia belga de Bellas Artes. Durante la 2ª Guerra Mundial, empezó a trabajar en un estudio de animación. Más tarde, trabajó para agencias de publicidad. Apasionado de la Historia de la Edad Media, dio vida en los periódicos de Bruselas a Johan y Pirluit, quienes, en el álbum La flauta de Seis Pitufos, descubren a estos seres azules. El éxito de Los Pitufos obligó a Peyo a abandonar otras series. En los años sesenta, “Peyo” fundó un estudio para sus ayudantes. Se involucra en la etapa audiovisual de Los Pitufos, y luego funda su propia editorial, Cartoon Creation, y su revista, Schtroumpf Mag. En 1992, se incorporó a Les Éditions du Lombard, pero murió meses después, de ataque al corazón, a los 64 años. Sus hijos continúan su labor bajo la firma “Peyo”.

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