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Imágenes, volúmenes y, además, palabras

19 enero, 2025

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No hace falta jurar por nada, ¡mamarrachos! Snoopy siempre tuvo la razón

No hace falta jurar por nada, ¡mamarrachos! Snoopy siempre tuvo la razón

El tres de enero del año 2000 se publicó la última tira de prensa diaria de Peanuts, según los lápices y la impronta de su creador, Charles Monroe «Sparky» Schulz.1 La viñeta en cuestión, la cual estaba acompañada de un mensaje de despedida de su creador, daba por concluida una historia gráfica que comenzó el lunes, día dos de octubre del año 1950, de manera diaria y, desde el domingo seis de enero del año 1952, también durante los fines de semana. 

Se da la circunstancia de que el artista estadounidense falleció dos semanas después de su despedida oficial, el día antes de que la última tira dominical llegara, de la mano de los rotativos que por aquel entonces se publicaban de manera física, a los quioscos y establecimientos que vendían prensa, los cuales también se mantenían abiertos y a disposición de un público que acudía, puntualmente a ellos, día tras día.

La historiografía nos cuenta que el catorce de diciembre del año anterior, Charles Schulz ya había anunciado que iba a retirarse por causa de un cáncer de colon cuyo tratamiento le había acarreado, entre otras cosas, serios problemas en la visión. 

Al fallecer, nos dejó huérfanos a quienes habíamos crecido con las andanzas de un grupo de infantes y de un PERRO, con mayúsculas, los cuales, TODOS ellos, se salían “de las tablas” o, si me permiten, de lo que pudiera ser lo “políticamente correcto” y establecido por los convencionalismos sociales, por lo menos, durante buena parte de la singladura artística desarrollada por el creador originario de la ciudad de Mineápolis, en el estado norteamericano de Minesota (MN).

Veinticinco años después de la desaparición de quien, entre otras cosas, no sólo supo analizar la psique de la sociedad contemporánea, la de su país de origen y la del resto del mundo, sino de ser responsable de dotar “de paredes” al Cartoon Art Museum de San Francisco -gracias a la donación económica que aportó el dibujante, en el año 1987 se pudieron alojar los fondos del mencionado museo en un establecimiento-, poco se tendría que decir sobre la impronta de Peanuts dentro del imaginario cultural contemporáneo.

Otra cosa bien distinta es la visión que se tuvo y diría que se sigue teniendo en un país, el nuestro, que, durante décadas, se tomó, literalmente a chirigota, en el sentido despectivo de la palabra [De or. inc.; cf. port. gíria ‘jerga’. f. coloq. Cuchufleta/ broma o chanza.], el análisis sociológico, psicológico e histórico que Charles Schulz fue desgranando durante las décadas en las que dibujó su tira de prensa.

Sí que es cierto que el caso de Peanuts no es el único. En realidad, son “legión” los personajes y cabeceras maltratados en España, por lo que tampoco nos debería extrañar que la serie fuera bautizada como “Carlitos y los cebollitas” y/o “los rabanitos” cuando el nombre de la tira NO signifique eso… Poco que añadir, dado el afán por “bautizar” y, casi les diría que “purificar” todo lo que llegaba de fuera, en especial durante la época en donde la censura nacionalcatólica marcaba el ritmo de los corazones y la mentes de la ciudadanía española.

No obstante, y durante décadas, Peanuts y su mayor valedor, Snoopy, sí que se convirtieron en el soporte argumental de una expresión «Te lo juro por Snoopy», entre pija y cursi que se utilizaba con tono de parodia y burla para ridiculizar la manera de confirmar una verdad entre los miembros de cierto entorno social y/o para jurar lo injurable.

Esto, además de ser una muestra ENORME de la tremenda incultura que para con el noveno arte y su legado se ha tenido, y se sigue teniendo, en nuestro país, confirma que la mejor manera de no equivocarse es tener la boca cerrada, dado que documentarse antes de afirmar algo, por pequeño que esto sea, es una cuestión tan inabordable y titánica como lo pudieran ser las doce mitológicas pruebas de Heracles.

Y digo esto, porque si quienes acuñaron la expresión se hubieran detenido a leer las tiras de prensa protagonizadas por el can en cuestión, lo mismo se hubiesen callado antes de seguir adelante con su postulado.  Claro que, para eso, quienes maltrataron, a nivel editorial, el trabajo de Charles Schulz hasta hace bien poco, también hubieran tenido que esforzarse más en contener tanto desatino, tantas ediciones remontadas y terminadas sin respetar a los lectores, por pocos que éstos pudiéramos ser.

El resultado de todo fue que, cuando el creador falleció, justo el día antes de publicarse su última tira dominical, el común de los mortales patrios reaccionó con la misma indiferencia de la que se suele hacer gala cuando desaparece alguien que ha sido capaz de aportarle a la sociedad algo más que los sinsabores balompédicos semanales, las interminables carnestolendas invernales o fastos ideológicos de rigor, tan del gusto de las sociedades bien pensantes.

Peanuts y sus personajes, en especial el trío compuesto por Charlie Brown (fecha de creación para la tira de prensa [FCTP] dos de octubre 1950), Snoopy (FCTP cuatro de octubre de 1950) y Linus Van Pelt (FCTP diecinueve de septiembre del año 1952), diseccionaron la mayoría de las cuestiones existenciales del ser humano, sin necesidad de grandes requiebros mentales. Lo hicieron recurriendo a una lógica humanista y sencilla, tan en desuso en nuestra sociedad contemporánea.

Después están las féminas más recurrentes, Lucy Van Pelt (FCTP tres de marzo del año 1952), la hermana mayor de Linus; Sally Brown (FCTP veintitrés de agosto del año 1959), la hermana pequeña de Charlie; y Peppermint Patty (cuyo nombre completo es Patricia Reichardt y que debutó el veintidós de agosto del año 1966). Cada una de ellas supone un punto de conflicto, desazón y, a su vez, de evolución para el trío antes mencionado, aunque, en el caso de la primera, hubo que esperar hasta la muerte del creador norteamericano para lograr cierta “justicia poética” ante los desmanes de la individua en cuestión para con el personaje principal de la tira.2

Entre todos, nadie quedó libre de caer ante la osadía de una lógica tan aplastante como décadas atrás pudiera ser el dominio de los cielos europeos por parte de Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen, el AS aéreo con mayúsculas de la Primera Guerra Mundial… Aunque sé que alguien no estará de acuerdo, todo sea dicho.

Quizás el problema de las tiras de Peanuts es que te obligan a ser algo más que un espectador pasivo, en especial si quien te está hablando es Rerun Van Pelt (FCTP veintiséis de marzo del año 1973). A pesar de que fuera el último en llegar, eleva hasta la máxima potencia la capacidad que demuestra su hermano mayor para salir con bien de las más peliagudas de las situaciones.

Será por eso que al final Rerun logrará que su padre termine debajo de la cama, tratando de buscar esa paz, interior y exterior que, ni antes y menos ahora, es posible encontrar en una realidad tan desquiciada como la nuestra…

Tampoco es que Linus esté muy cerca de encontrase con “La gran Calabaza” [The Great Pumpkin, en la versión original], esa suerte de Santa Claus (Papá Noel) alternativo que sólo se aparece la noche de Halloween y que articula buena parte del discurso del infante “armado” de una manta que es mucho más de lo que aparenta.

Charlie Brown, por su parte, ese niño que sólo quiere que el caprichoso cálculo probabilístico le de una tregua y le permita, además de hacer volar su cometa, demostrar y demostrarse a sí mismo que es capaz, entre otras cosas, de darle a la pelota, él sí representa a cualquier persona normal, con los deseos, con las neuras, con las contradicciones y con la humanidad de quien todavía no se ha dejado corromper por mor del poder absoluto.3

Lo de tener un perro, perro y no alguien como Snoopy, es una quimera inalcanzable ¿Y saben qué? No se puede tener todo lo que se quiere.

En cuanto a lo de abandonar los estereotipos sobre el trabajo y la impronta de Charles Shultz, [Estereotipo. Artículo. Definición, Del gr. στερεός stereós ‘sólido’ y τύπος týpos ‘molde’. m. Imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable.], los cuales suelen ser los fundamentos y la base para los prejuicios [Prejuicio. Artículo. Definición, Del lat. praeiudicium ‘juicio previo’, ‘decisión prematura’ m. Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.], es algo tan quimérico como pretender que el noveno arte llegue a ser valorado como debe, independientemente de cuál sea su formato, por parte de una sociedad que lo sigue viendo como un entretenimiento menor y de “segunda categoría”, por mucho que se empeñen por hacernos creer lo contrario.

Por mi parte, tengo claro que, ni juré por Snoopy, ni me he apuntado al carro de la reivindicación del inimitable e irremplazable creador norteamericano cuando “no había nada mejor de lo que hablar”. Lo mío viene de lejos y, si no, a las pruebas me remito. El resto que oculte su ignorancia y su vergüenza donde pueda, si es que aún les queda, porque la deontología profesional les quedó en suspenso.

Eduardo Serradilla Sanchis

Helsinki, a diecinueve de enero del año 2025.

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Notas:

1-. Las tiras dominicales se terminaron de publicar el domingo 13 de febrero de ese mismo año, con una nueva versión de la última tira diaria, en este caso, en color, que incluía a los principales personajes de la serie, además de respetar el texto original escrito por su creador.

2-. https://www.chivian.com/chivian/p/PeanutsTributeCloseToHome.png

3-. El 30 de marzo del año 1993, Charlie Brown logró su primer home run, para luego ganar el partido para su equipo.

Imagen 1. Tira dominical que se publicó el domingo 13 de enero del año 2000, la cual daba por concluida la singladura de la cabecera, tras cinco décadas.

Imagen 2. Tira de prensa del martes 30 de marzo del año 1993.

Imagen 3. Página de la sección cultural del rotativo Canarias 7, del viernes 28 de julio del año 2000.

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