La historia de un joven que aprende a soltarse.
Esta película protagonizada por Tom Cruise y Rebecca De Mornay es un clásico de los años 80, ya que mezcla comedia, romance y crimen de una manera muy peculiar. Con un presupuesto de 6,2 millones de dólares (20 millones ajustado para la inflación de 2026) el director y guionista Paul Brickman hace un gran trabajo contándonos una historia peculiar y entretenida. Esta cinta ayudó mucho para afianzar a Cruise como un gran actor e impulsar su carrera, comparando los títulos anteriores como Endless Love y Losing it con los títulos posteriores en los que trabajaría en esos años como Legend o Top Gun, se nota que Risky Business tuvo un gran impacto en la proyección del actor.
Los primeros cinco minutos de esta película son una genialidad, de un tren presentando el filme a un sueño y de un sueño a la casa de los vecinos, una mujer que le llama, una ducha que se aleja, un examen arruinado. El sueño siempre es el mismo. Acompañado de la canción The dream is always the same de Tangerine Dream, compositor de la banda sonora, crea un precedente de lo que está por venir con esta emocionante película clásica de los años 80.
Joel tiene 17 años, es un buen estudiante, un chico responsable con una familia trabajadora, pero tiene un debate: nunca ha “roto un plato”. Él queda con sus amigos y sale con ellos, pero nunca hace locuras y tampoco cosas que no sean premeditadas. El problema es que Joel piensa que estar con chicas le distraerá de los estudios y no podrá entrar a la universidad. Cuando sus amigos le incitan a ligar con una prostituta, él dice que no. Sin embargo, ellos llaman a la prostituta igualmente.
La prostituta resulta que no es del gusto de Joel, pero esta le recomienda otra, de la cual solo tiene un número de teléfono. La llama y pasan la noche juntos. Cuando ha de pagarle al día siguiente Joel no tiene efectivo, así que Lana, la prostituta, le roba una obra de arte como pago, por lo que comienza la complicada relación entre Joel y Lana, una pareja de negocios arriesgados.
La película goza de una magnífica banda sonora producida por Tangerine Dream e incluyendo canciones como Old time Rock and Roll de Bob Seger y Mannish Boy de Muddy Waters. Ambas con significados muy distintos como canciones y también como parte de la película, siendo la primera un acto de libertad introspectiva, cantar y bailar alocado solo en casa y en cambio la segunda como partición de la película a su segundo acto, mostrando un cambio increíble en el personaje principal, que pasa de ser el chico tímido y estudioso al chulo del barrio rico. Este cambio también se representa físicamente, con una americana de lana gris y unas gafas de sol negras que no se quita ni aunque sea de noche. Por último, pero no menos importante, tenemos a Phil Collins con In The Air Tonight, representando nuevamente ese aspecto erótico y cómico que representa a la película. Esta canción viene seguida por el tema adverso al del principio, muy parecido, pero más atrevido, compuesto por Tangerine Dream llamado Love on a real train.






















