El arte de contar una historia sin palabras.
La novela gráfica The Arrival, del artista Shaun Tan, es bastante peculiar ya que narra la historia de migración del protagonista, un hombre que tiene que irse a otro país y dejar atrás a su familia, sin utilizar ni una palabra, solamente ilustraciones. Tan afirmó en una entrevista que algunas de ellos están basadas en fotografías reales realizadas en Ellis Island, un islote ubicado en Estados Unidos. La obra ha sido premiada con galardones como el Premio al Mejor Álbum del Año en el Festival Internacional de Cómic de Angulema de 2007 e incluida en la lista de Mejores Novela Gráficas para Adolescentes en 2008 por la American Library Association. Resulta curioso leer la historia del cómic cuando también se sabe que la propia familia del autor tiene orígenes migrantes. En concreto, su padre viajó desde Malasia hasta Australia, donde nació el autor.
La ausencia de texto hace que la historia sea universal, a través de ilustraciones detalladas llenas de simbolismo. De hecho, la versión de su título en español indica por dónde va a ir el argumento: Emigrantes. Hay que destacar que, aunque sea un cómic mudo, no le hacen falta palabras para contar la compleja historia de un protagonista que lucha por conseguir una vida mejor tras marcharse de su país de origen. Sin embargo, no solo se muestra la travesía del personaje principal, sino que van apareciendo determinadas personas a lo largo del argumento para explicar las suyas propias. Estas, tratan temas tan profundos como la explotación infantil o las penurias que trae la guerra mediante el uso de flashbacks, aunque la transición de estos al transcurso normal del relato resulta un tanto brusca en algunas ocasiones.
El cómic destaca por sus dibujos, realizados en tonos sepia, en una paleta de colores suaves y apagados― principalmente en marrón, gris y beige― que crean una atmósfera nostálgica que refuerza la sensación de recuerdo y reflexión. Cada página está cuidadosamente diseñada, con escenas que combinan realismo y elementos fantásticos, algo muy característico del autor, que ha usado anteriormente este tipo de recursos en otras obras como The Red Tree o Tales from Outer Suburbia. Este uso de lo surrealista no solo embellece la narración, sino que también representa las dificultades, el desconcierto y la extrañeza que siente el protagonista en el nuevo mundo al que llega. Representando todo esto simbólicamente con paisajes extravagantes, criaturas y gastronomía de aspecto extraño y un idioma desconocido. Asimismo, resulta peculiar el detalle de que el único texto que salga en toda la novela sea en un idioma inventado que no entiende nadie y creo que, en cierto sentido, está hecho para que el lector se identifique con la narración y empatice con el protagonista.
Otro de los aspectos más interesantes de esta obra es el uso que hace Shaun Tan de la secuencia de viñetas. Organiza las imágenes de tal manera que acaba recordando a álbumes fotográficos antiguos e incluso a fotogramas de películas mudas ―similares, curiosamente, a los de The Inmigrant de Charlie Chaplin―. Al igual que en este tipo de cine, las emociones y la narrativa se transmiten principalmente a través de gestos, miradas y situaciones visuales, lo que refuerza la subestimada capacidad que tiene el lenguaje no verbal para contar historias sin fronteras, con las que se pueda identificar todo el mundo.
Gracias a esta combinación de narrativa visual y simbolismo, The Arrival logra transmitir emociones complejas sin recurrir al lenguaje escrito. El lector comparte la incertidumbre, la soledad y también la esperanza del protagonista, lo que convierte la experiencia en algo profundamente empático.






















