Imágenes, volúmenes y, además, palabras

30 septiembre, 2020

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30 septiembre, 2020

Diarios de Guerra

Diarios de Guerra

Cuando tomas una decisión debes vivir con sus consecuencias. Conciliar el sueño no es sencillo… Supongo que es parte del trabajo, pero ningún hombre debería vivir con esto.

Diarios de Guerra. Capítulo III, pp.74-79

La guerra, no importa cual, lejos de esa pátina de romanticismo libertario que ha terminado por empapar muchos de los conflictos que han jalonado la historia de la humanidad es, por derecho propio, la mayor de las degeneraciones surgidas de la perturbada psique del ser humano.

La guerra es, por definición, sinónimo de destrucción y de la pérdida absoluta de cualquier ética y de cualquier moral. La guerra es ese lugar donde solamente cuenta sobrevivir un día, cueste lo que cueste, para encarar el siguiente con la misma filosofía vital. Además, en las guerras contemporáneas, las víctimas ya no sólo son los soldados profesionales, los asesores y/o expertos en seguridad, los mercenarios de mayor o menor ralea y los reporteros gráficos que, de verdad, se juegan la vida para contarnos lo que allí pasa.

Cada día vemos lo peor del ser humano sin apenas inmutarnos. Ya nada nos sorprende. Los reportajes de investigación cada vez interesan menos, y están mucho peor pagados…Ya no son rentables. Conozco colegas de profesión que llevan meses aquí y aún no han salido de su lujoso hotel. Esto no es lo que me enseñaron. El trabajo del periodista es enseñar lo que nadie quiere ver. Incluso, aunque no le interese a nadie.

Diarios de Guerra. Capítulo II, pp.22-25

En este primer grupo, cada uno de ellos, tendrá diferentes motivaciones para estar en el territorio bélico, pero TODOS, sin excepción alguna, saldrán de la contienda en la que se encuentran, si es que sobreviven, con secuelas que ninguna terapia podrá llegar a curar. Es más, existe cierta catarsis cuando es el mismo conflicto en el que combates y/o permaneces, el que te enseña cuál será tu destino final. Muchas veces, el recuerdo de quien colaboró contigo mientras te encontrabas en aquel emplazamiento o la mirada de ese niño al que tratas de ayudar, antes de ser consciente que algún desalmado lo está utilizando como soporte para sembrar el caos, termina por ser una losa mucho más difícil de soportar que tus instantes finales, en lo que ves pasar toda tu vida mientras la metralla, la hoja de un cuchillo o una bala de acero te perfora las entrañas para arrebatarte tu misma existencia.

No obstante, en las guerras de finales del siglo XX y de comienzos de este siglo XXI en el que nos encontramos, hay un segundo grupo implicado en el conflicto, ése en que todo el mundo es una víctima colateral en potencia, sin importar el sexo, la edad, ni la ideología de aquellos que tengan la poca fortuna de estar en el lugar equivocado y en el momento oportuno. Para los contendientes, importa el daño que causes y la desazón que siembres, simple y llanamente. 

Por si fuera poco el tratar de sobrevivir en medio del fuego cruzado, siempre hay un sanguinario fanático -más bien diría que son legión-  que no duda en descerrajarle un tiro a quien ellos consideran que ha incumplido una norma de ésas que tanto les gusta a los fanáticos hacer cumplir. Ni tan siquiera les importa la pérdida que le puede llegar a suponer al país en el que viven, esas “sacrílegas” personas que sólo buscan, por ejemplo, educar a los demás, en el más amplio sentido de la palabra. iNO!  Siempre habrá una norma, una creencia, una deidad a la que venerar y/o a quien dedicar la víctima que, tras el tiro de gracia, reposa delante de quien empuña el arma purificadora.

Los señores han entrado en casa y se han llevado a mi tía. Dicen que deben castigarla. Debe de haber hecho algo muy malo, porque parecían muy enfadados. Los hombres dicen que las mujeres somos su orgullo. Por eso nos protegen y rezan por nosotras. Aunque tampoco podemos rezar con ellos. Mi tía era muy buena. Nunca había hecho nada malo. Espero que vuelva pronto.

Diarios de Guerra. Capítulo III, pp.58-63

El resumen final de todo estos sucesos se traduce en que, al final del día, lo único que queda en el camino son cadáveres, vidas truncadas, ruinas, desolación, muerte y solo muerte. No importa el momento, ni el lugar del mundo del que estemos hablando.

Diarios de Guerra se desarrolla en la guerra de Afganistán, una “misión de paz” que, en realidad, era una guerra, sin mayores requiebros lingüísticos, pero que se quiso enmarcar en lo que no era, desde el principio del conflicto armado. 

Diarios de Guerra está protagonizada por los personajes que ha popularizado Enrique V. Vegas a lo largo de las últimas décadas; es decir, sus famosos cabezones. Dicho esto, no se engañen. La historia que se cuenta en sus páginas es dura, áspera, real y, sobre todo, trágica, porque solamente así se puede contar una guerra.

Por eso hubiera sido recomendable que, cuando esta obra llegó al mercado, en el año 2013, el lector se hubiese olvidado de lo que había visto del autor hasta ahora, porque Diarios de Guerra es todo menos una parodia. Más bien, es la prueba de ese esperpento que queda cuando el ser humano se ve reflejado en cualquiera de los espejos del “callejón del gato” afgano y se da cuenta de lo fácil que se puede perder la cordura llegado el momento.

Quizás por todo lo anteriormente dicho, además de la estrechez de miras de buena parte del fandom, Diarios de Guerra continua siendo la obra menos conocida de Enrique V. Vegas, a pesar de la tremenda calidad que atesoran sus páginas.

Los informes dirán que, en una patrulla rutinaria, hemos sufrido una emboscada. Como consecuencia, hemos tenido cuatro bajas, varios heridos de diversa gravedad y un número indeterminado de civiles desaparecidos. La realidad es que hemos perdido a cuatro hermanos. Seis más regresarán a casa con heridas que no se curarán fácilmente. Heridas que van más allá de lo físico.

Diarios de Guerra. Capítulo III, pp.81

© Eduardo Serradilla Sanchis, Helsinki, 2020

Diarios de Guerra © Enrique V. Vegas, 2020

Notas:

La numeración de los capítulos y las páginas que se citan en el artículo pertenecen a la edición publicada por Panini Comics España en el año 2013

Vegas, E. V., Jiménez, D. (2013). Diarios de Guerra (1st ed.) [Comic-book]. Torroella de Montgrí, Girona: Panini Comics España.

Diarios de Guerra © Enrique V. Vegas, 2020

Diarios de Guerra © Enrique V. Vegas, 2020

Diarios de Guerra © Enrique V. Vegas, 2020

Diarios de Guerra © Enrique V. Vegas, 2020

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