Imágenes, volúmenes y, además, palabras

28 marzo, 2023

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28 marzo, 2023

Huset (The House)

Huset (The House)

Durante la madrugada del nueve de abril del año 1940, las tropas del, entonces imparable, Reich germano comenzaban a desplegar la operación Weserübung, una iniciativa que se saldó, un mes después de su comienzo, con la ocupación alemana del reino de Dinamarca, primero y, a reglón seguido, con el trono del monarca noruego Haakon VII.

La ocupación se prolongó hasta la rendición del ejército germano, los días cinco y ocho de mayo del año 1945, respectivamente, con resultados igualmente funestos (Funesto, ta. Del lat. funestus. 1. adj. Aciago, que es origen de pesares o de ruina. 2. adj. Triste y desgraciado.) para ambos estados nórdicos.  

En el caso particular de Noruega, un país que se había declarado neutral durante la Primera Guerra Mundial, la ocupación supuso para sus habitantes uno de los periodos más oscuros de su historia no solamente por las férreas reglas impuestas por el régimen nacionalsocialista, sino por el grado de colaboración que desarrollaron algunos sectores de la población. En la arena política -el partido Nasjonal Samling y su mesiánico líder, Vidkun Abraham Lauritz Jonssøn Quisling1, un buen ejemplo de todo ello- o la acogida que el credo Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP) tuvo en el seno de la sociedad nórdica desembocó en el ingreso de más de 15.000 noruegos dentro de las fuerzas armadas alemanas, seis mil de los cuales terminaron formando parte de las temibles divisiones Waffen-SS.2

Éste es el enrarecido escenario en el que se moverán los personajes principales de la película Huset, tercer largometraje dirigido por el realizador noruego Reinert Kiil. La acción se sitúa entre el nevado paisaje del norte de Noruega y sus protagonistas son el teniente de la división 241 de la Wehrmacht3 Jurgen Kreiner (Mats Reinhardt) y un soldado de 1ª Fallschirm-Jäger-Division4 llamado Andreas Fleiss (Frederik von Lüttichau) .

El segundo acaba de perder a un compañero de división llamado Max por culpa de una escaramuza en la que estuvo implicado un prisionero noruego, Rune Henriksbø (Sondre Krogtoft Larsen), y, de no ser por la intervención del teniente, Henriksbø hubiese muerte a reglón seguido de Max.

Al final, la lógica se impone y la motivación de ambos militares es la de abandonar aquella “tierra de nadie” e integrarse con el resto de las fuerzas de ocupación alemana. Con lo que no contaban era con la animadversión que, para con los recién llegados, iba a desplegar aquel helado e inhóspito lugar, dispuesto como, luego, lo estuvieron los integrantes de la resistencia noruega, a vender cara su derrota.

R.K. (Reinert Kiil): ¿De dónde me vino la idea de hacer una película con este escenario de fondo? Pues de mis recuerdos y de las cosas que me contaron mis abuelos. Mi familia es del norte de Noruega y, cuando empezó la ocupación, las tropas alemanas cometieron todo tipo de excesos, los cuales pasaron a formar parte de las pesadillas y las leyendas locales. Mi primera pesadilla cuando era niño tuvo que ver con todas esas historias que me contaban de pequeño. Además, cuando crecí, me interesé por todo lo relacionado con ese periodo y de ahí que, aunque en el borrador original los protagonistas no fueran soldados alemanes, en las siguientes escrituras decidí cambiarlo para que así fuera.

Una vez que los protagonistas logran llegar hasta una casa abandonada, cada uno mostrará las dos caras de la sociedad alemana de aquellos momentos. Andreas Fleiss es el soldado que lucha por lograr que el ideario nacionalsocialista obrero alemán sea conocido, respetado y temido en todo el mundo. Sus actos y su modo de comportarse, alabando al Führer cada dos minutos o quemando la bandera del país donde se encuentra para luego izar la enseña con la omnipresente esvástica del Reich de los “mil años”, demuestran hasta dónde ha llegado su adoctrinamiento por parte del aparato del estado alemán. Frente a él está el teniente Jurgen Kreiner, un arquitecto mucho más racional y mundano, que estaría más cómodo bebiendo cerveza junto a su pareja, Victoria, antes que propagando la doctrina de los líderes de un partido que parecen no ser conscientes de las consecuencias de sus actos.  Esta circunstancia explica que, de los dos protagonistas, el teniente Kreiner sea el único que se preocupa por la herida que su prisionero noruego tiene en la pierna, la cual empieza a gangrenarse. 

Incluso sus gustos cinematográficos son dispares. La última película que vio el segundo fue un largometraje de animación de la factoría Disney, mientras que el primero visionó, de manera casi religiosa, el panfleto propagandístico nazi para la gran pantalla por excelencia, Triumph des Willens (El triunfo de la voluntad), dirigido en 1935 por la directora Helene Bertha Amelie Riefenstahl, conocida como Leni Riefenstahl. Kreiner, al escuchar las palabras del soldado, sonríe y exclama ¡Demasiado propagandístico para mi gusto! Prefiero las películas de dibujos animados.5

La forzada convivencia entre dos personas tan dispares, en medio de un escenario un tanto claustrofóbico, no debería ser óbice, ni cortapisa para que ambos sobrevivieran esa noche dentro de la casa que hace las veces de improvisado refugio, antes de continuar su búsqueda. Lo que ignoraban, antes siquiera de poner un pie en aquella casa, es que su presente entraría en conflicto con un dramático y truculento suceso del pasado, hecho que terminará por obligarlos a recorrer los sempiternos meandros de la locura (sempiterno, na. Del lat. sempiternus. 1. adj. Que durará siempre; que, habiendo tenido principio, no tendrá fin.) que tan bien describiera Józef Teodor Konrad Korzeniowski (1857-1924) en su celebérrima novela En el corazón de las tinieblas.

R.K.: Lo primero que me planteé, una vez que decidí que los protagonistas fueran dos soldados alemanes, era huir de mostrarlos como unos fanáticos sin sentido. No quería que fueran “nazis”, sino dos soldados alemanes, atrapados en un escenario hostil. Después, cuando le propuse al actor Mats Reinhardt hacer la película, éste me dijo que si yo quería que él hiciera de soldado alemán, lo haría con la condición de no ser el típico fanático que aparece en muchas películas. Por eso me esforcé en crear personajes reales, con sus defectos, pero que mostraran la realidad que imperaba en la Alemania nacionalsocialista obrera y en muchos de los países ocupados, entre ellos, el mío. Andreas Fleiss es un soldado que se ha creído las mentiras del régimen, pero que se siente orgulloso de ser un paracaidista alemán. No, un miembro del partido del partido en el poder. Puede que sea más ingenuo que Kreiner, pero sigue siendo humano.

FC+C (Fundación Cine+Cómics): Sí, esa una virtud de la película. Ambos personajes representan la forma de pensar de muchos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. La edad y la experiencia que cada uno tuviera era la línea que marcaba la diferencia.

R.K.: Lo que les unía era que ambos estaban lejos de casa, combatiendo en una guerra que les podía costar la vida. Es ahí donde las diferencias se terminan. Lo único que se quiere, entonces, es sobrevivir.

FC+C: ¿Y de dónde viene todo el tema de las cruces, el clérigo del siglo XVIII y la imagen clásica de un exorcismo?

R.K.: Siempre me han atraído mucho estos temas, sobre todo aquello que rodea al rito del exorcismo. Tiene mucha fuerza visual y te da pie a jugar con los miedos del espectador. Además, el exorcismo me ayudaba a crear la leyenda… maldición, mejor dicho, que se escondía tras los muros de la casa y en la que estaba implicado el personaje de Rune…

FC+C: Esa vuelta de tuerca, cuando los personajes ven la foto de familia, es genial.

R.K.: Sí, porque cambia todo el sentido de la película y hace dudar sobre lo que uno está viendo. Quería que el espectador perdiera la noción del tiempo y el espacio, y se viera inmerso en la misma pesadilla que viven los personajes protagonistas…

FC+C: Recurriendo a sus fantasmas y pesadillas interiores…

R.K.: Esa era la idea. Lo que más nos asusta no son los fantasmas de otros, sino los nuestros. Con esta base argumental, sólo quedaba jugar con el espacio, los ruidos, las puertas que se abren y las ventanas que se cierran…

FC+C: Y que dudaras de si lo que habías visto era cierto, un recuerdo, o una pesadilla…

R.K.: Exactamente.

FC+C: ¿Y cómo fue rodar dentro de la casa?

R.K.: Rodamos, durante tres meses, en dos escenarios. La casa, por fuera, y después, las habitaciones, escaleras, puertas y demás, formaban parte de un escenario que se podía desmontar según las necesidades. Aun así, convivir seis personajes en un espacio tan reducido como aquel tampoco fue fácil (risas).

Llegado el momento, ni el fanatismo de Fleiss, ni la cordura y aplomo de Kreiner les ayudarán a sobrevivir a un escenario que bien pudiera haber sido creado por el siempre recordado Lucio Fulci (1927-1996) para cualquiera de sus películas. La mente humana necesita un poso de realidad para poder soportar los vaivenes emocionales que se encuentra en su camino, y la casa que da título a la película de Reinert Kiil se esfuerza, hasta lograrlo, por quebrar el raciocinio de dos personajes que llegaron hasta ella buscando refugio y un poco de paz, en medio de una contienda tan intestina como aquella. Al final, y tal y como les sucede a los literarios personajes del escritor polaco, luego conocido como Joseph Conrad, ambos combatientes terminarán por descubrir qué es lo que se esconde dentro de las tinieblas de aquella demoniaca construcción, a imagen de las pesadillas que tintan el sinuoso y sibilino río que debe recorrer Charles Marlow, para encontrarse con ese ser casi mítico en el que se ha convertido su antagonista, Kurtz.   

R.K.: Huset (The House) es, antes que nada, una película de personajes que se ven sometidos a fuerzas que desconocen y a las que no pueden hacer frente. Todo está pensado para lograr que ellos y el espectador duden de lo que están viendo, por muy racional que sea. Los sobresaltos, las imágenes de cruces, o el diálogo desasosegante del clérigo son sólo elementos que nos enfrentan a nuestros miedos, como aquellos que yo tenía de pequeño cuando mis abuelos me hablaban de la ocupación alemana de mí país. Al final, la casa es sólo eso, un lugar donde no podemos escapar de lo desconocido e inquietante, por mucho que nos empeñemos en mirar hacia otro lado.. 6

Dicho todo esto, sólo queda una cosa más por decir… ¿Se atreven a entrar?

© Eduardo Serradilla Sanchis, 2016-2023

Notas:

1-. Vidkun Abraham Lauritz Jonssøn Quisling /ˈvidkʉn ˈkvisliŋ/ (18 de julio de 1887-24 de octubre de 1945) fue un político noruego, quien, tras la invasión alemana de Noruega, en 1940, tomó el poder en un golpe de estado, apoyado por los invasores. Hijo de un pastor de la Iglesia de Noruega, mezcló fundamentos cristianos, desarrollos científicos y filosofía en una nueva teoría que denominó «universismo». Antes de ingresar a la política, formó parte del ejército, al unirse al Estado Mayor General en 1911 y especializarse en asuntos rusos.

Si bien Quisling consiguió alguna popularidad después de su periplo como ministro de defensa, entre los años 1931 y 1933, una vez que se decidió a liderar su nuevo flamante partido político, Nasjonal Samling “Unidad Nacional”, su formación nunca llegó a tener un buen desempeño en las elecciones. Es más, al momento de su llegada al poder, en 1940, no pasaba de ser una fuerza política periférica sin ningún tipo de representación parlamentaria.

Entre los años 1942 a 1945 ejerció como primer ministro, en estrecha colaboración con las fuerzas de ocupación. Su gobierno, conocido como el Gobierno nacional, estuvo dominado por los ministros de su partido, aunque era realmente Berlín quien dictaba las órdenes. En contraposición a los designios dictatoriales del político noruego existía otro Gobierno noruego en el exilio. Éste, legítimo y reconocido por los Aliados, contaba con el presidente Johan Nygaardsvold.

Una vez finalizada la contienda, se procesó a Vidkun Quisling durante la purga legal en Noruega. Se le declaró culpable de los cargos de malversación de fondos, asesinato y alta traición. Tras el proceso, un pelotón de fusilamiento en la fortaleza de Akershus, en Oslo, el 24 de octubre de 1945 acabó con su vida. Durante la Segunda Guerra Mundial, el término “quisling” se convirtió en sinónimo de traidor en Noruega.

2-. La 5.ª División Panzergrenadier SS Wiking fue una división de las Waffen SS alemanas constituida por voluntarios extranjeros, en buena parte escandinavos, pero también de otros países europeos. Se formó a finales de 1940 con el nombre de Germania. En enero de 1941 cambió su nombre por el de Wiking. Partiendo de esta idea, Heinrich Luitpold Himmler, el todopoderoso Reichsführer de las Schutzstaffel, decidió crear una división de las Waffen SS con voluntarios procedentes de países de cultura e idioma germánicos, enrolando a batallones de noruegos y daneses que servían en la División Wiking. También se agregaron a la nueva división unidades de voluntarios españoles, holandeses y algunos suecos, fundándose, de esta forma, la 11.ª División de Granaderos SS “Nordland” en julio de 1943.

El nombre de las unidades de voluntarios noruegos que se integraron dentro del organigrama de las Waffen-SS fueron los Freiwilligen Legion Norwegen (La Legión Noruega) y SS-Schijager-Batalljon Norwegen. Se formaron en junio del año 1941 y en febrero del año 1942, respectivamente.

3-. La Wehrmacht (fuerza de defensa,en alemán) era el nombre de las fuerzas armadas unificadas de la Alemania Nacional Socialista Obrera, desde 1935 a 1945. Tras la disolución de las fuerzas armadas de la República de Weimar, llamadas Reichswehr, se creó la Wehrmacht.  Bajo tal denominación se englobaban el Heer (ejército de tierra), la Kriegsmarine (marina) y la Luftwaffe (fuerza aérea).

4-. Las tropas aerotransportadas alemanas o Fallschirmjäger (Fallschirm significa paracaídas, y Jäger significa cazador o guardabosques, y es el término tradicional en alemán para la infantería ligera.) fueron a lo largo de los años 30 del pasado siglo XX, una fuerza elite altamente entrenada en tácticas de combate, manteniéndolas aparte de los otros brazos armados de la Wehrmacht. Su propósito era realizar desembarcos aéreos por detrás de las posiciones enemigas, con el fin de tomar y asegurar puntos claves para el avance de las fuerzas, o destruir objetivos en el interior del territorio enemigo. En las duras campañas del Oeste de Europa, Escandinavia, Creta, Italia y en los primeros combates después del desembarco aliado en Normandia, los Fallschirmjäger lucharon con distinción, caballerosidad y fiereza, a pesar de sus graves pérdidas. La lealtad demostrada a su unidad y sus camaradas les trajo al final la admiración de amigos y enemigos en el campo de batalla, por mucho que esto pueda resultar contradictorio, en mundo en el que sólo se tiende al revisionismo histórico y no al análisis de los sucesos en sí.

5-. Helene Bertha Amelie Riefenstahl, conocida como Leni Riefenstahl (Berlín, 22 de agosto de 1902-Pöcking, 8 de septiembre de 2003) fue una actriz, cineasta y fotógrafa alemana, considerada una de las figuras más controvertidas de la historia del cine. Sus críticos han catalogado su trabajo como propaganda del nacionalsocialismo, aunque para otros fue una cineasta innovadora y creativa, cuyas obras se explotadas con fines propagandísticos por el Tercer Reich.

En 1932 se convirtió en una de las pocas realizadoras alemanas en dirigir una película en la República de Weimar, al realizar su propia producción Das Blaue Licht (La luz azul). Ese mismo año conoció a los principales dirigentes del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) en un evento político en Berlín. En una reunión con su líder, Adolf Hitler, se la eligió para rodar las películas del partido, promesa que se materializó cuando los nazis llegaron al poder. Después de reunirse con el canciller alemán, le dieron la oportunidad de dirigir Sieg des Glaubens (La victoria de la fe), una película de propaganda de una hora de duración, la cual recogía el desarrollo de la quinta Convención Nacional del Partido alemán, en el año 1933.

Dado que no era miembro del NSDAP y que tampoco tenía experiencia en el género documental, además de ser mujer, la decisión de comprometerla en este tipo de propuestas generó resentimiento dentro del partido. Arnold Raether y Eberhard Fangauf, que trabajaban en el Departamento IV (Cine) del Ministerio de Propaganda, trataron de sabotearla rechazando el material cinematográfico y de sus camarógrafos, solicitando pruebas de su ascendencia aria. El secretario político de Hitler, Rudolf Heß, también intentó expulsarla del proyecto al acusarla de «difamación al Führer»…

Sin embargo, Riefenstahl logró imponerse contra sus rivales en el NSDAP con la protección de Hitler, quien no quería una exposición sobria del quinto congreso, sino una puesta en escena de propaganda centrada en él, con la intención de impresionar e inspirar a los espectadores. Por ello, confió en el talento artístico y visionario de Riefenstahl y la nombró oficialmente «directora de cine del Reich» (Reichsfilmregisseurin), cargo que ostentó hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Gracias a todo ello, logró dirigir Triumph des Willens (El triunfo de la voluntad) y Olympia, en los años 1935 y 1938, respectivamente, por las que recibió atención y reconocimiento mundial. Algunos críticos consideran que están entre las películas propagandísticas más impresionantes y técnicamente innovadoras que jamás se hayan hecho.​

Tras la Segunda Guerra Mundial, el haber participación activamente en el desarrollo y posterior rodaje de las películas del partido alemán dañó significativamente su carrera y reputación. La naturaleza exacta de su relación con Hitler sigue siendo tema de debate, aunque se sabe que existió una buena amistad entre ellos, sobre todo durante la producción de los largometrajes. Algunos de sus mayores detractores, han llegado a teorizar con el hecho de que la complicidad de Riefenstahl para con Hitler fue esencial para llevar a cabo los postulados del Holocausto.

6-. El cartel de la versión en DVD de la película comercializada en nuestro país es obra de Daniel Fumero. Éste es diseñador y codirector del Festival de Cine Fantástico de Canarias, Ciudad de La Laguna, ISLA CALAVERA.    

Huset IM1: El teniente de la Wehrmacht Jurgen Kreiner (Mats Reinhardt);  un prisionero noruego, Rune Henriksbø (Sondre Krogtoft Larsen) y el soldado de la brigada paracaidista Andreas Fleiss (Frederik von Lüttichau)

Huset IM2: El soldado Andreas Fleiss (Frederik von Lüttichau) en imagen de la película Huset © 2016 Kiil Produksjon and Sanctum Film.

Huset IM3 Rune Henriksbø (Sondre Krogtoft Larsen), un prisionero de guerra durante la ocupación noruega por parte de las tropas del tercer Reich alemán, en imagen de la película Huset © 2016 Kiil Produksjon and Sanctum Film.

Huset IM4: Andreas Fleiss (Frederik von Lüttichau) y Jurgen Kreiner (Mats Reinhardt) en imagen de la película Huset © 2016 Kiil Produksjon and Sanctum Film.

Huset IM5: Lise (Ingvild Flikkerud) en una desasosegante imagen de la película Huset © 2016 Kiil Produksjon and Sanctum Film.

Huset poster A © 2016 Kiil Produksjon and Sanctum Film.

The House poster A © 2016 Kiil Produksjon and Sanctum Film.

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